Argentina, subcampeón del mundo en futsal: continuidad, cohesión y experiencia, bases de un equipo que empezó a armarse hace diez años

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El seleccionado argentino de futsal cayó ante Portugal en la final y se quedó con el subcampeonato
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“¿O que transformou a seleção argentina em potência no futsal?”, se preguntaba el periodista brasileño Tales Torraga unos días antes del enfrentamiento del equipo que dirige Matías Lucuix frente a Brasil, la selección del país que ha sido hasta hace unos años máxima y casi absoluta dominadora de este deporte.

En su artículo, Torraga desgrana una serie de motivos para explicar cómo sucedió que un país del segundo o tercer nivel mundial lleva de pronto un lustro entero encumbrado en los escalones más altos del podio y le pelea mano a mano el liderazgo al todopoderoso Brasil, también en el ámbito sudamericano. Pero hace especial hincapié en un aspecto: los jugadores argentinos se conocen desde hace más de diez años. Y sin duda da en el clavo.

Todo el plantel argentino subcampeón del mundo en Lituania 2021
Todo el plantel argentino subcampeón del mundo en Lituania 2021


Todo el plantel argentino subcampeón del mundo en Lituania 2021

Si algo distingue al grupo que fue campeón del mundo en Colombia en 2016 y cayó por 2 a 1 ante Portugal en la final disputada en Lituania este año, es la continuidad, la cohesión y la experiencia. Los números, en este caso, no engañan. Argentina presentó a orillas del Báltico el plantel con más alto promedio de edad del certamen, 31,4 años. Solo cinco de los 16 integrantes del equipo no son treintañeros (y tres de ellos tienen 29), con algunos casos como los de Pablo Taborda y Damián Stazzone que ya andan por los 35. Incluso las últimas incorporaciones, como Lucas Farach, Andrés Santos o Matías Edelstein, ya han dejado atrás los tiempos juveniles, con Ángel Claudino como única excepción: “apenas” llega a los 25 años.

La balanza tampoco se vuelca hacia el otro lado. Lucuix, el técnico, también tiene 35, y la pertenencia a la misma generación favorece la convivencia, porque quien más, quien menos, atraviesa una etapa vital parecida. Si el segundo hijo de Maxi Rescia nació cuatro días antes de su viaje a España para comenzar la preparación para el Mundial, Francesca, la hija de Santiago Basile, vino al mundo en vísperas de la final ante los portugueses.

Matías Lucuix, el joven entrenador del seleccionado argentina de futsal
Matías Lucuix, el joven entrenador del seleccionado argentina de futsal


Matías Lucuix, el joven entrenador del seleccionado argentina de futsal

Pero más que los almanaques transcurridos, la selección de futsal se caracteriza por mantener un hilo conductor desde hace casi una década. “Nos conocemos hace mucho con todo el plantel. Eso y la mentalidad, que es muy ganadora, es una de las explicaciones de esta actualidad”, afirma Rescia, uno de los veteranos. La tarea que comenzó en 2011 en los combinados sub 17 y sub 20 nunca se vio interrumpida, y de hecho, diez jugadores que estuvieron en Colombia repitieron presencia en Lituania.

El proceso se fue afianzando a partir de 2013, con un apoyo institucional más fuerte desde la AFA y la llegada de Diego Giustozzi a la dirección técnica de los mayores. La experiencia europea de quien dirigió el plantel que se coronó en 2016 dio el vuelco decisivo al desarrollo del futsal argentino, no solo desde el punto de vista técnico-táctico sino también en lo organizativo. Se potenció la competición local, se plantó el germen de una integración nacional y al mismo tiempo los futbolistas argentinos empezaron a llamar cada vez más la atención en los grandes torneos.

“La liga española era y sigue siendo la mejor del mundo, algo así como La Meca. Aunque al principio la mayoría de nuestros jugadores, incluso el propio Giustozzi, hacía una escala previa en Italia, un torneo de jerarquía más baja”, dice Carlos Campos, un mendocino pionero en el futsal español, donde desarrolló su carrera como jugador y técnico.

Maximiliano Rescia abraza a Cristian Borruto, en uno de los tantos del atacante
@Argentina


Maximiliano Rescia abraza a Cristian Borruto, en uno de los tantos del atacante (@Argentina/)

El plus que dio el salto a Europa

Campos llegó a Madrid, donde aún reside, a mediados de los años 80, cuando el deporte daba sus primeros pasos, y es una voz autorizada porque vivió toda la evolución posterior. “El jugador argentino trae en el ADN la técnica individual, que es muy buena, pero venir a una liga como la española, donde trabajan los mejores entrenadores del mundo, potencia mucho sus conocimientos tácticos, y eso se nota en el progreso hecho por la selección en los últimos años”, sostiene.

El análisis del plantel albiceleste confirma su impresión. Solo tres integrantes -Lucas Farach, Damián Stazzone y Matías Edelstein juegan en Argentina (Stazzone, capitán de San Lorenzo, continuará su carrera en Italia tras el Mundial), y el resto se reparte entre clubes de ambas penínsulas europeas.

El ida y vuelta permanente entre ambos continentes además mejoró la calidad de los torneos locales. No se puede olvidar que San Lorenzo logró este año ganar la Copa Libertadores, un trofeo que nunca había sido conquistado por un club argentino, y lo hizo en la pista del Carlos Barbosa, cuna del mejor futsal brasileño.

Argentina derrotó a Brasil en las semifinales del Mundial de Lituania, peor cayó en la final ante Portugal y obtuvo el subcampeonato
@argentina


Argentina derrotó a Brasil en las semifinales del Mundial de Lituania, peor cayó en la final ante Portugal y obtuvo el subcampeonato (@argentina/)

¿Puede decirse entonces que nuestro futsal ya está a la altura de nuestros vecinos del norte? No todavía, aunque los últimos enfrentamientos cara a cara hayan acabado con triunfos argentinos. “Ellos tienen una liga nacional y equipos fuertes en cada estado, eso aumenta las posibilidades de que surjan cracks”, señala Stazzone. “Necesitamos una liga nacional para convertirnos en potencia. Solo los que juegan en Buenos Aires pueden vivir del futsal y para crecer hay que dedicarse profesionalmente”, abunda Maxi Rescia.

En 2016, el universo del futsal miró con cierta sospecha el título ganado por Argentina. “Tuvo suerte en los cruces. No jugó contra Brasil ni contra España”, era el comentario de los entendidos. En Kaunas, nuestra selección eliminó a Brasil y los españoles cayeron ante Portugal, el rival de la final. Quizás todavía no se pueda hablar de una Argentina que gobierne el futsal mundial, y mucho tendrá que ver el nivel de recambio que necesariamente tendrá que darse luego de la cita lituana. Pero las semillas ya han arraigado, y como ocurre con los “hijos” de la Generación Dorada en el básquet, los encargados de tomar la posta tienen un espejo donde mirarse, el que Stazzone, Taborda, Rescia, Basile, Cuzzolino y compañía hicieron crecer con la pelota bajo la suela.

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