Argentina - Italia: lo mejor que la selección puede llevarse de Wembley no será ganar un dudoso título

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Lionel Messi, en un momento de distensión en Wembley antes de Argentina-Italia
Frank Augstein

La idea no es original, pero sí oportuna: juntar en un partido a los campeones de América y Europa asegura interés mediático, del público, de los sponsors y de los propios protagonistas. El cartel promovido por Conmebol y UEFA tiene el pomposo nombre de “Finalissima”, casi un guiño para Italia, que tendrá que conformarse con mirar el Mundial por TV. Jugar en Wembley, con el mundo del fútbol pendiente y el desafío de Qatar a la vista tiene un valor en sí mismo, más allá de si el triunfo asegura un título oficial o si todo quedará en un dato estadístico más.

Todo eso junto parece suficiente para encumbrar la cita que la selección argentina tiene por delante. Pero, sin que contradiga lo anterior, hay un elemento todavía superador: en un ciclo que suma ya 46 juegos (los últimos 31 invictos, la mejor racha del momento a nivel selecciones), se trata apenas del segundo contra una selección europea. Y de este calibre: muy lejos (el 9 de octubre de 2019) queda el 2-2 ante Alemania en Dortmund, cuando Lionel Scaloni recién se había descolgado el cartel de “entrenador a prueba” y se había afirmado en su cargo. Ese rasgo, al fin de cuentas, valdrá más que lo que digan los carteles electrónicos de Wembley cuando todo concluya: que el equipo tenga un roce a este nivel será una sensación infrecuente. Y necesaria.

La imponencia de Wembley y el plantel argentino
GLYN KIRK


La imponencia de Wembley y el plantel argentino (GLYN KIRK/)

El cambio de las competencias europeas abrió un hueco imposible de llenar para las selecciones de los otros continentes. A la preexistente combinación de eliminatorias de Eurocopa, la propia Eurocopa y las eliminatorias del Mundial la UEFA agregó la creación de la Nation League luego de Rusia 2018, lo que prácticamente cerró la ventana de posibles amistosos con pares de otras confederaciones. Entonces, como nunca desde que la TV se ve en colores, la selección llegará a la próxima gran cita sin ese bagaje.

Unos días atrás, Roberto Sensini comparaba en LA NACION: “Cuando enfrentás a selecciones fuertes como Alemania, España, Francia, Inglaterra y alguna sorpresa que nunca falta, ellos te juegan de igual a igual y te pierden ese respeto que sí te tienen en Sudamérica. A mí me gusta jugar contra esos equipos porque ahí realmente te medís y ves cómo estás”, decía el hombre que acredita tres mundiales como jugador. A tono con esa idea, Guido Rodríguez reflexionó, también en este diario: “Casi todos nuestros jugadores están en Europa, pero es diferente jugar en el club, en la liga y en la selección”. Scaloni, en una entrevista con LA NACION previa a la Copa América, reflexionaba sobre el gran tema: “Vos estás jugando eliminatorias sudamericanas y después en el Mundial te encontrás otra cosa. Y ahí está la cuestión”. Aceptar la realidad, en otras palabras.

Roberto Mancini durante el entrenamiento del seleccionado italiano
GLYN KIRK


Roberto Mancini durante el entrenamiento del seleccionado italiano (GLYN KIRK/)

Por eso ayer, en las entrañas del estadio, y antes de un entrenamiento sobre el césped que pisará hoy su equipo, el propio DT mostraba su alegría: “Siempre es importante medirse con los mejores, por eso estamos contentos de disfrutar este partido”, decía en la sala de prensa. Vale el dato: desde aquel partido en Alemania a hoy solo se repiten cuatro titulares: Otamendi, Paredes (hoy lesionado) De Paul y Lautaro Martínez. Si se mira aquella convocatoria, se advierte que algunas piezas ahora irreemplazables no eran parte todavía del elenco estable: Dibu Martínez, Cuti Romero y Di María, por citar a los más importantes. ¿Cómo no darle extrema entidad entonces a semejante compromiso? Más: hasta el partido con Polonia en el Mundial no habrá ya otro cruce con un europeo de cierto relieve: el amistoso con Estonia del próximo domingo no puede ingresar en ese listado. Se trata de un equipo ubicado en el puesto 110 del ranking FIFA, que nunca formó parte del mapa futbolístico con mayúsculas…

¿Y cómo llega la selección a la esperada cita? Más allá de las contingencias (Italia entre el duelo y el inicio de su reconstrucción) y de la ocasión (el final de la temporada en Europa, con cuerpos y cabezas ya agotados), el partido subió de temperatura con el correr de los días. Habrá clima de Mundial, justamente, a juzgar por la venta de entradas (agotadas hace semanas) y el típico banderazo argentino armado ayer y también previsto para hoy en las inmediaciones de Wembley. La ausencia de Paredes permitirá ver otra vez en acción al mencionado y confiable Guido Rodríguez, en el giro más marcado que tendrá la formación inicial. Que mostrará también la presencia de Tagliafico por Acuña, que arrastra una molestia muscular. “Ganar un título en Wembley siempre será especial para un argentino”, razonó con lógica Dibu Martínez ayer, atento a lo simbólico que resulta el escenario. Allí puede residir otro elemento especial…

Marco Verratti y Lionel Messi, compañeros en PSG, rivales en el duelo de selecciones
ClaudioVilla


Marco Verratti y Lionel Messi, compañeros en PSG, rivales en el duelo de selecciones (ClaudioVilla/)

Y si de nombres propios se trata, ninguno como el del capitán argentino, eje de la promoción del duelo. Quizás, lo más interesante que se pueda anticipar sobre su presencia lo haya dicho el propio entrenador: “Messi necesita una buena pretemporada”, se sinceró Scaloni. Luego de la peor temporada de club suya a nivel individual desde que debutó en Barcelona, un partido así levanta sus deseos: hace tiempo que Messi cambió la ecuación y disfruta más de la selección que de la camiseta que se pone en Europa. Por eso, a nadie sorprendería que siga el viaje hasta Pamplona, la sede del partido del domingo, en lugar de iniciar sus vacaciones. Pero, más allá de si hoy levanta el trofeo en Wembley o no, lo importante vendrá después. Un adecuado descanso y una pretemporada seria, a tono con el desafío que lo espera en noviembre, será lo mejor que le pueda pasar al 10 antes de su quinto Mundial. El último de su extraordinaria trayectoria.

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