Argentina - Italia: los 41 toques y dos minutos seguidos de posesión, la evidencia más tangible del baile albiceleste en Wembley

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Messi rodeado por cuatro rivales, una postal que se repite con frecuencia
Messi rodeado por cuatro rivales, una postal que se repite con frecuencia

Fue un baile. Una fiesta albiceleste en el césped de Wembley. Allí mismo donde Italia se proclamó campeón de Europa hace casi un año. Ya era “goleada” a pesar del 2 a 0, que le quedaba demasiado corto al desarrollo. Los golazos de Lautaro Martínez (gran desborde previo de Messi por izquierda) y de Ángel Di María (espectacular corrida, primero del Toro del Inter y luego del propio Fideo, que definió picándosela a Donnaruma), justificaban con creces la victoria.

Pero fue el tanto sobre la hora de Paulo Dybala, tan celebrado por él y por el propio Lionel Scaloni, el que realmente le puso justicia al resultado. Que pudo ser muchísimo más amplio, si no fuera por el gran arquero italiano, que le ahogó el grito a Messi en al menos dos ocasiones, y que salvó su valla en otras tres jugadas.

Sin embargo, la humillación más grande se produjo entre los 24.03 y los 26.09 minutos del segundo tiempo. Fueron 126 segundos de absoluta posesión albiceleste.

La pelota fue de aquí hacia allá. Comenzó por la izquierda, pasó por el mediocampo, siguió por la derecha y culminó casi en el mismo lugar en donde todo se había iniciado. Salvo Dibu Martínez, la tocaron todos. Y la acción se interrumpió porque la impotencia rival llevó a Di Lorenzo a darle un topetazo a Messi, por el que fue amonestado.

La jugada del partido (aunque no haya sido un gol)

A lo largo del partido, el despliegue albiceleste fue sorprendente. Porque salvo algunos pequeños pasajes del encuentro, sobre todo en el primer tramo, dominó a su antojo y literalmente borró a su rival del campo de juego. Italia fue apenas un espectador de lujo. Un sparring. El campeón de América redujo al monarca de Europa a su más mínima expresión.

Fue uno de los triunfos más contundentes de la selección albiceleste en los últimos tiempos. Hay que remontarse al 6 a 0 sobre Serbia y Montenegro, durante el Mundial de Alemania 2006, para encontrar una actuación tan sólida y tan firme con la de este miércoles en Wembley. Sin altibajos. Sin figuras. Sin errores. Todos jugaron bien. Del primero al último. Si hasta el entusiasmo con el que ingresó Paulo Dybala, cuando ya no quedaba nada, tuvo premio cuando el cordobés marcó, con un zurdazo cruzado, el 3 a 0 final...

Además, durante el partido volvió a repetirse una de esas acciones en donde queda evidenciada la preocupación que genera Messi en los rivales. Ante Italia, fueron cuatro los que intentaron rodear al crack rosarino, con el objetivo de intentar quitarle el balón.

En octubre del año pasado, durante el partido contra Uruguay por las Eliminatorias, Leo volvió a quedar en el foco por una imagen viral, en la que se lo ve seguido por siete jugadores de la selección de Uruguay. Y no es un momento cualquiera del partido, no: es apenas un par de segundos antes de que el “10″ de la selección argentina abra la pelota hacia la derecha del ataque para la llegada y el centro de De Paul que Lautaro Martínez convertirá en el tercer tanto albiceleste en el clásico del Río de la Plata.

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