Argentina - Honduras: el furor por ver a la selección invade a los argentinos en Miami

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Tomás Horcada, sus amigos, y la felicidad de los hinchas argentinos por estar cerca de la selección nacional
Tomás Horcada, sus amigos, y la felicidad de los hinchas argentinos por estar cerca de la selección nacional

MIAMI.- Con la fiebre mundialista en puerta, miles de argentinos tienen una cita este viernes. Ya sean de Aventura o Key Biscayne, de Weston o de Pinecrest, la selección nacional de fútbol logrará lo que probablemente sea la mayor congregación de raíces celestes y blancas en la historia de Miami: el amistoso, con Lionel Messi a la cabeza, contra Honduras. La pasión del fútbol exalta la argentinidad que sigue latente, aún estando lejos de casa.

Tomás Horcada tiene 20 años, y junto con cuatro amigos que viven en Miami reservaron una noche en el hotel Le Méridien, de Dania Beach, donde se hospeda la selección. Pero el protocolo de seguridad los dejó atónitos. “Fue casi imposible ver a los jugadores. Vimos a De Paul de lejos, y a Papu Gómez. La seguridad estaba muy pesada, tuvimos una persona siguiéndonos las 24 horas. Nosotros fuimos muy respetuosos, no intentamos hablarles ni acercarnos. Había unos nueve argentinos hospedados para ver a la selección, pero la seguridad del hotel incluso echó a alguno que era medio pesado”, cuenta Horcada.

Afuera del hotel cada día hay de 10 a 30 hinchas curiosos. La concurrencia va rotando, todos sienten que se van con las manos vacías. No pueden siquiera acercarse, hay patrulleros de policía y cintas amarillas cortando el acceso al edificio. El lugar está franqueado.

Una expectativa creciente, en la cuenta regresiva al Mundial de Qatar
Una expectativa creciente, en la cuenta regresiva al Mundial de Qatar

Horcada fue el miércoles al centro de entrenamiento de Inter, donde practica el equipo argentino, pero tampoco tuvo éxito. “Ver a los jugadores es casi imposible. Te tapan todos los lugares. Incluso había canales de televisión pero estuvieron 15 minutos y se fueron. En un momento encontramos un pequeño espacio que se podía ver un poquito para adentro y nos sacaron”. Pero el jueves la suerte se dio vuelta: volvieron al estadio donde se entrenaba la selección, atraídos por el rumor de que podían abrirse las puertas. Y sucedió: tuvieron el privilegio de ver la práctica y escuchar las voces de los jugadores, que se divertían en la entrada en calor y luego disputaban un partido en espacios reducidos. Una buena ocasión para sacarse fotos como las que ilustran esta nota.

Esta noche, Horcada -que va con muchos amigos y sus padres- piensa disfrazarse del hombre araña. “Me motiva acercarme a Julián Alvarez (al que apodan “la araña”). Soy de River y es una gran persona. Es mi mayor motivación para que me vea. Creo que va a ir mucha gente y no solo argentinos. Es la oportunidad de ver jugar a Messi”, remata.

Julieta Porporatto, casada y con dos hijos de 13 y 16 años, es la más fanática de su familia. El día que llegó la selección, terminó de trabajar a las 14 y tras ver un posteo de los jugadores en Instagram, se subió al auto y se fue al Inter. El entrenamiento ya había terminado, desvió su ruta y se fue al hotel, donde logró meterse con el auto como si estuviera hospedada. “Hasta que llegué a una puerta que estaba cerrada, y ahí me frenó un guardia de seguridad que no me dejó avanzar. Era uruguayo, y me dijo que ni él puede hablarle a los jugadores, que incluso hay argentinos que sacaron habitación en el hotel y tampoco se pueden acercar. Me sugirió que esperara afuera, porque quizá salían en un rato”, cuenta.

Lionel Messi y la pelota, durante el entrenamiento del jueves en el estadio de Inter de Miami. En la tribuna, un grupo de argentinos miraba con felicidad
Lionel Messi y la pelota, durante el entrenamiento del jueves en el estadio de Inter de Miami. En la tribuna, un grupo de argentinos miraba con felicidad

En la vereda se acopló a un grupo de jóvenes con la camiseta albiceleste. “Al rato vinieron policías y nos echaron muy amablemente. Nos contaron que el hotel fue elegido por la estructura y seguridad que tiene para que no se acerque mucha gente. El policía, como americano, nos decía que no podía creer nuestro fanatismo”, dice Julieta, que irá a la cancha con su marido y sus hijos. “En el partido me voy a meter a la cancha, lo voy a ir a tocar a Messi. Mis hijos se agarran la cabeza”, se ríe.

En los chats de argentinos, entre preguntas como “¿saben cuánto está tardando el pasaporte?”, “¿algún odontólogo bueno para recomendar?, o “¿saben si los menores de 2 años pagan entrada al estadio?” también circuló la publicidad del merchandising: el Pack Hincha de una bandera, pañuelo, gorro y maquillaje por 20 dólares; o el Pack Decoración, de bandera, banderín, globos y guirnaldas por el mismo precio. “La idea inicial era venderlos para Qatar. Somos grandes fabricantes de cotillón en Argentina”, cuenta Noemí, que vive en Miami. “Allá se vendió todo para el mundial. Entregamos en Carrefour, Jumbo... Acá trajimos unos packs para probar. Los publiqué en julio y volaron casi todos. Ahora por el partido, los volví a publicar en los chats y vendí el remanente”, cuenta Noemí. Una peluca de rulos celeste y blanca, el arlequín triple, los banderines o el maquillaje también se venden por separado en US$ 6 cada uno.

“Un montón de gente nos está pidiendo entradas”, dice una fuente del consulado argentino en Miami. “Algunos empresarios allegados nos han pedido, como si tuviéramos una sucursal de la AFA -se ríe-, pero nosotros no tenemos tickets”, cuentan.

Por su parte, Los Muchachos del Pantano están cosiendo una enorme bandera. Así se autoproclama el grupo de hombres que juega en Weston (ciudad que limita al norte y al oeste con los pantanos de los Everglades) al futbol todas las semanas. “La gran mayoría somos argentinos, unos pocos chilenos y mexicanos. Vamos a ir a la cancha todos juntos, somos como 40, de entre 30 y 60 años. Jugamos todos amateurs, salvo algún ex jugador que vive acá y a veces se suma. Tenemos pensado ir medio en caravana y estamos cosiendo una bandera, porque después Ariel, uno de los chicos, se va a Qatar y se la lleva”, cuenta Gonzalo Torres Ragot, que vive en Miami hace dos años. No descarta que la salida termine en una cena todos juntos. “Todo argentino es fanático de la selección, pero el plan también es lo que motiva. Más acá, que estás alejado de la patria, y te tiran los colores”, aporta Torres Ragot.

Para la cena, en Argentino Las Olas, un restaurante de Fort Lauderdale donde cuelgan en sus paredes más de 50 banderines de clubes argentinos, ya tienen previsto el post partido. Aquel hincha que llegue el viernes a la noche con la camiseta de la selección tendrá un 10% de descuento. “El partido es todo un evento, cada cliente que viene, sobre todo latino, saca el tema de que juega Argentina, que viene Messi. Creo que va a explotar de argentinos, con todos los que hablamos compraron su entrada”, cuenta María Iraola, dueña del restaurante, que queda a unos 15 minutos del hotel donde se hospeda la selección.

María Iraola, en el restaurante argentino Las Olas
María Iraola, en el restaurante argentino Las Olas

También hay empresas que se suben al furor mundialista. Adistec, una compañía de IT con base en Miami cuyos dueños son argentinos, invitó a todo su personal en una suite en el estadio. “Iremos con la camiseta celeste y blanca. También van empleados que son de otros países, es un evento multicultural y de grupo”, aporta Marcelo Gardelín, Media & Entretainment Director para las Américas.

En La Canchita, canchas de alquiler en la ciudad de Doral donde también funciona un club de fútbol para chicos desde hace 16 años, se está organizando una ida grupal. Detrás están dos argentinos, Andrea Gamarra y su socio Jorge Molli. “Los mundiales en La Canchita se viven de manera espectacular. Hacemos comidas argentinas, cambiamos figuritas todos los días. Si bien la gente que viene es futbolera, el mundial es un folclore especial, ponemos una pantalla grande, hacemos asados y choripán. Para este partido sorteamos dos entradas en Instagram y estamos organizando ir en caravanas, una sale de La Canchita y otra de un barrio cerrado de Doral. Es una fiesta”, cuenta Gamarra.

En la previa del partido, el jueves por la noche, los jugadores y el plantel técnico disfrutaron de un asado en celebración del cumpleaños de Claudio Tapia, el presidente de la AFA. “A través de nuestras empresas importadoras de carne, Pampa de Vare; y de vino, Mirocos, fuimos los encargados de alimentar al seleccionado. Organizamos un festejo bien argentino, con la mejor carne y el mejor vino”, remata Adriana Gorosito.

Una imagen de Messi, sonriente, en un entrenamiento de la selección argentina en Miami
Una imagen de Messi, sonriente, en un entrenamiento de la selección argentina en Miami - Créditos: @Prensa AFA