Argentina, un equipo sólido en todas las líneas que despierta ilusión en sus fanáticos

Argentina demostró que va en serio en la Copa Mundial Catar 2022 con una nueva exhibición de fútbol de alto vuelo ante Australia. El combinado albiceleste repitió la fórmula que le había dado rédito ante Polonia, y pese a un momento de sufrimiento en el cierre, se impuso con solvencia por 2-1 para pasar de ronda.

Podría decirse que el partido se dividió en cuatro partes. El round de estudio de los primeros minutos, seguido por la adaptación de Argentina para empezar a dominar el juego. La tercera, donde llegaron los goles. Y la cuarta, donde el juego dejó de tener un libreto y prevaleció la incertidumbre tras el gol del descuento de Australia.

En todas, menos en la última, la Albiceleste se lució, con un estilo que ya es marca de fábrica del equipo de Scaloni y que, de no ser por los nervios del debut y por el buen planteo del Tata Martino en el primer partido de Argentina-México, se arrastra desde casi dos años atrás.

Argentina cambia nombres, pero no negocia su estilo. Enzo Fernández juega porque está en un mejor momento que Paredes, pero los dos saben hacer lo mismo. Pelota dominada, salida limpia y pases justos para comenzar los ataques.

El mediocampista de Benfica volvió a ser determinante como el nexo entre los defensores y los jugadores creativos, acabando el encuentro con 114 intervenciones y 100 pases, más que cualquier otro jugador que vio acción en el Ahmad bin Ali Stadium. Pocas veces suele equivocarse el joven talento de las inferiores de River y lo demostró con su 92% de precisión, un número que sobresale si se tiene en cuenta que la mitad de cancha es el lugar con más tráfico del terreno de juego.

Enzo Fernandez Argentina v Australia
Enzo Fernandez Argentina v Australia

La defensa, por su parte, estuvo sumamente sólida a lo largo del cotejo. Si la ventaja de Australia era la altura, Nicolás Otamendi fue Michael Jordan para ganar todas las pelotas por arriba. El jugador de Benfica terminó con 4 duelos aéreos ganados y 8 despejes, según Opta.

El segundo jugador de la zaga, Cuti Romero, le dio criterio a la salida por el piso, mientras que el ingresado Lisandro Martínez demostró por qué es referente en el United, con un corte puntual para evitar el empate australiano en el complemento.

Argentina llegó a este compromiso como el equipo que menos remates había sufrido a lo largo de la primera fase y estiró ese dominio en octavos. Lo único que hizo tambalear a los sudamericanos fue el gol sacado de contexto de su rival, cuando no había pateado al arco en todo el partido.

Pero si se habla de la defensa y de evitar los goles del rival no se puede soslayar la presencia del arquero argentino y su capacidad para aparecer cuando su equipo más lo necesita. El Dibu Martínez no había sudado el buzo hasta que se agrandó como nunca para evitar el empate de su rival en los instantes finales. El de Aston Villa terminó con una sola parada, pero fue una de las más importantes de su carrera.

En esos cuatro actos en los que se dividió el partido, en todos, el protagonista fue Lionel Messi. El 10 de la Albiceleste estuvo intratable y fue un dolor de cabeza constante para la defensa australiana. Terminó los 90 minutos con 6 remates, 9 toques en el área rival y 10 entradas al último tercio. Por mucho, el más decisivo del cotejo, y a eso le sumó el gol del primer tiempo, para romper su mala racha en eliminaciones directas en una Copa del Mundo.

Como si fuese poco, Messi parece haber encontrado un nuevo socio de ataque. Ya lo era De Paul, que cada vez luce más en Catar, pero ahora se le sumó Julián Álvarez, un futbolista que no para de correr y que tira mil diagonales cuando la tiene el 10. El ex River no la tocó demasiado (27, el menor número entre los titulares) y casi no pateó (un solo remate), pero es letal: robó y peleó en el segundo tiempo hasta encontrar el gol, su segundo seguido en el certamen.

Así, con un equipo sumamente sólido en todas sus líneas, un estilo de juego marcado y un nivel como equipo que está en pleno ascenso, el combinado albiceleste se ilusiona en llegar hasta el final. También se ilusionan sus hinchas, que no paran de alentar en los estadios y empujan a sus jugadores generando una simbiosis poco común en este tipo de eventos.

Foto: Getty Images