Argentina - Croacia en la Copa Davis: mal cálculo de la estrategia, niveles bajos y una enorme incógnita para el futuro

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Guillermo Coria, el capitán del equipo argentino de Copa Davis, falló en la estrategia global
Guillermo Coria, el capitán del equipo argentino de Copa Davis, falló en la estrategia global - Créditos: @Ion Alcoba / Quality Sport Images / Kosmos Tennis

No hay vueltas: la excursión argentina en Italia resultó un fracaso. Un fiasco. No solo no cumplió el objetivo de superar la primera instancia, sino que trastabilló en las tres series con una inesperada elocuencia. Guillermo Coria, el entrenador, falló en la estrategia. Los jóvenes jugadores, como Francisco Cerúndolo y Sebastián Báez (juega con pesimismo), todavía necesitan rodaje. Diego Schwartzman está en el otro extremo de su mejor versión. Sólo escapan de la dolorosa experiencia Horacio Zeballos (37 años) y Machi González (39), los especialistas en dobles, en el crepúsculo de su carrera. La Copa Davis volvió a resultar un puñal para el tenis argentino, con un fin de semana que costará olvidar.

Argentina estuvo lejos de todo. La eliminación se selló con la tercera derrota consecutiva, esta vez ante Croacia, por un inapelable 3 a 0, que se consumó con las derrotas de Sebastián Báez ante Borna Gojo y Francisco Cerúndolo frente a Borna Coric. Con aliento de un nutrido grupo de argentinos en el estadio Unipol Arena de Bolonia, el día arrancó con una nueva caída de Báez (debe escapar -y no es sencillo- a sus demonios internos) por 6-1, 3-6 y 6-3, en el primer punto de la serie que se extendió durante una hora y 59 minutos. Más tarde, ocurrió algo parecido con Francisco Cerúndolo ante Borna Coric (26), la mejor raqueta de los balcánicos, por un ajustado 6-4 y 7-6 (8-6). La serie concluyó con el triunfo de Mate Pavic y Nikola Mektic, campeones olímpicos, que vencieron a Horacio Zeballos y Máximo González por 6-2 y 7-5.

El objetivo era claro: alcanzar la clasificación para los cuartos de final, que se jugarán en Málaga, España, del 22 al 27 de noviembre, con los ocho mejores equipos. El deslucido año de Schwartzman, el ascenso de Cerúndolo con lógicas lagunas y una versión apagada de Báez resultaron una de las razones. Las decisiones estratégicas del Mago Coria viajan por el mismo camino: la decisión de que Peque no jugara en las dos últimas series, más allá de su errática actualidad, y no aprovechar la ventaja que le daba el ranking para ubicar a Cerúndolo con las segundas raquetas de los rivales. En la teoría, se aseguraba el punto del single 2 y peleaba, mano a mano, el último punto, con el dobles. Resulta un golpe millonario para la tesorería de la AAT. Jugar en Málaga hubiera representado un ingreso económico muy grande, un dinero clave para invertir en desarrollo y torneos.

La imagen resulta todo un símbolo: Francisco Cerúndolo le cuenta sus problemas al Mago Coria
La imagen resulta todo un símbolo: Francisco Cerúndolo le cuenta sus problemas al Mago Coria - Créditos: @Giampiero Sposito

Coria confesó que se siente responsable, pero defendió su trabajo. “Estoy golpeado. Con el diario del lunes es fácil opinar por qué no pusiste a este. Pusimos el equipo que creíamos que estaba en condiciones y estaba mejor en cada serie. Los que entraron a jugar eran los que estábamos convencidos que debían. Viendo a Fran contra Sinner creíamos que le iba a dar pelea y posibilidades de ganar a Coric. Y estuvo cerca, jugó un nivel alto. Se nos escapó. Con mucha bronca, estábamos ilusionados de estar en Málaga”, sostuvo. Y se refirió a la ausencia de Peque: “Pusimos a Fran para jugar con Coric. Después del nivel con Sinner, estaba para ganarle, estaba con mucha confianza. Y Seba estaba con confianza. Son decisiones. Estábamos convencidos de que ese era el equipo y no nos salió. Hay que levantarse, seguir trabajando fuerte. En febrero estaremos para poner a Argentina en instancias finales”.

No tiene sentido, ahora, crear una comparación con los cracks de otra generación, mucho menos con la única Ensaladera conseguida por la Argentina, en 2016, justamente ante Croacia, en Zagreb. El tiempo es otro. Y el tenis argentino, sin estrellas rutilantes, tiene material suficiente para alcanzar instancias decisivas. El ranking no engaña: Peque es 17°, Cerúndolo, 27° y Báez, 37°. “No me importa si juego primero o si quedo afuera, me gusta estar. Jugué bien mis dos partidos, pero me pusieron dos piedras. Me pareció que la gente vibraba y se levantaba a gritar con algunos de mis puntos. No sé si soy copero, jugué dos partidos y encima los perdí”, asumió el Pistolero. Una interesante reflexión.

El gran crédito para el futuro, Francisco Cerúndolo
El gran crédito para el futuro, Francisco Cerúndolo - Créditos: @Giampiero Sposito

La Argentina comenzó su participación en el Grupo A con una inesperada derrota ante Suecia (2-1) el martes pasado, perdió nuevamente con Italia (2-1) en un resultado que era previsible, y en la última jornada no logró siquiera ganar un punto ante los croatas.

¿Y ahora? El equipo nacional deberá esperar hasta febrero próximo, rumbo a los qualifiers, camino a 2023. En esa instancia, se enfrentará contra un rival que saldrá entre los equipos eliminados de la etapa de grupos y los conjuntos que vencieron en sus series del Grupo Mundial I. Más tarde, se sortearán los partidos y las localías.

Si la Argentina pierde en esa instancia, deberá pelear por la permanencia en el Grupo Mundial y evitar el descenso. Una situación que sufrió en 2021, cuando perdió por 3 a 1 ante Colombia en San Juan por los Qualifiers y debió jugar el repechaje ante Bielorrusia para evitar el descenso. Después del triunfo por 3 a 1, disputó la clasificación de 2022 ante República Checa (3-0) y logró la clasificación a Bolonia.