Argelia y Túnez disputan la final de la Copa Árabe, ensayo para Catar 2022

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Túnez, 17 sep (EFE).- Túnez y Argelia, segunda y tercera mejor selección de África según el ránking de FIFA, disputan mañana en el estadio Al Bayt de Doha la final de la Copa Árabe de Fútbol, un torneo menor creado en 1963 y que en esta edición la FIFA ha organizado por primera vez en su historia como banco de pruebas para el Mundial de Catar 2022, que se celebrará en las mismas fechas.

Una experiencia que el presidente del máximo organismo del fútbol internacional, Gianni Infantino, ponderó días atrás como muy positiva, convencido de que el controvertido "mundial de invierno" tendrá una gran aceptación y un impacto que contribuirán al desarrollo nuevos modelos que amplíen la globalidad del fútbol.

Al hilo de este argumento, el directivo italo-suizo destacó que el torneo, en el que también se han probado numerosos avances técnicos -incluida una nueva tecnología VAR para precisar el fuera de juego y acelerar la toma de decisiones-, ha cautivado al público con cifras de audiencia muy altas en estas naciones, por encima de algunas grandes competiciones de clubes.

Las estadísticas también han sido notables: en los 30 partidos disputados desde que arrancara el torneo hace tres semanas se han anotado 81 goles, lo que supone una media de 2,7 por partido, se han sacado 92 tarjetas amarillas y 13 rojas, y el tiempo efectivo de juego se ha elevado.

"La puesta en escena ha sido espectacular. Se necesitan ajustes, pero parece que todo está bien engrasado para el mundial. Va a ser un éxito", explica Efe un directivo africano.

DERBI DEL NORTE DE ÁFRICA

En el plano deportivo, Argelia y Túnez, llegan a la final del sábado con las mismas sensaciones de confianza y euforia tras un arranque dispar.

Los "zorros verdes del desierto", actuales campeones de África, han ganado con facilidad todos sus partidos, a excepción del empate a un tanto firmado en la fase de grupos con Egipto cuando los dos equipos ya estaban clasificados.

El "fair play" dio la primera plaza a los "faraones", que descendieron por la parte más complicada del cuadro y se toparon en semifinales con Túnez, que los eliminó con un gol agónico en el tiempo de descuento.

"Las Águilas de Cartago" comenzaron, por su parte, con muchas dudas tras una inesperada derrota frente a Siria (2-0), pero mantuvieron la primera plaza de un grupo muy débil en el que competían también las selecciones de Emiratos Árabes Unidos y Mauritania.

El cruce de cuartos le favoreció al enfrentarle a Omán mientras que sus rivales de este sábado tuvieron que deshacerse de Marruecos, otro de los favoritos.

DOS ESTRELLAS INESPERADAS

Antes del arranque del torneo, dos jugadores estaban llamados a marcar las diferencias en ambos equipos: el joven centrocampista Hannibal Mejbri, una de las perlas de la cantera del Manchester United, que heredaba el 10 de Wahbi Khazri, la estrella tunecina del Saint Etienne, que no fue liberado por su club para este torneo como el resto de jugadores enrolados en clubes de Europa.

Y el delantero argelino de Al Saad (Catar), Baghdad Bounedjad, un hombre con instinto de gol del gusto de Xavi Hernández y al parecer en la agenda del FC Barcelona para este mercado de invierno.

Pero aunque ambos empezaron bien, y han disputado un torneo notable, han sido eclipsados por sus compañeros Seifedine Jaziri (Zamalek) y Youcef Belaili (Qatar SC).

El delantero tunecino es el máximo artillero de la Copa con cuatro goles, por delante del catarí de origen sudanés Ali al Moez (Al Duhail, Catar) con tres, y ha mostrado un efectivo olfato de gol y un poderoso juego aéreo, faceta en la que Argelia más sufre.

Belaili, por su parte, se ha convertido en el jugador referencia de Argelia, asumiendo en el frente de ataque y desde la banda el papel de Ryad Mahrez, capitán del combinado nacional, estrella del Manchester City y mejor jugador árabe del momento, en competencia con el egipcio Mohamad Salah.

Además de goles claves, Beilili ha sido autor de varias asistencias en un equipo que saldrá al espectacular estadio de Al Bayt con una racha de 33 partidos invictos, la mirada en el récord de Italia y el deseo de sumar a sus vitrinas una trofeo que no tiene.

Túnez, por su parte, fue el primer ganador de un torneo que se ha disputado de forma irregular y que desde 2012, año en el que ganó Marruecos, no se disputaba a causa de los conflictos políticos y bélicos en la región.

Horas antes, en el estadio 974 -desmontable, construido con contenedores de barco y otro de los que acogerá el mundial- la anfitriona, Catar, y Egipto, disputarán el tercer y cuarto puesto.

Javier Martín

(c) Agencia EFE

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