AMLO, el presidente que acaba de demostrar que es 'todopoderoso' y nadie lo va a parar

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Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México. | FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM
Andrés Manuel López Obrador (AMLO), presidente de México. | FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO.COM

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tiene cuatro proyectos prioritarios. Han sido criticados por expertos que los consideran de poca utilidad para el país. En el caso del Tren Maya, desde que lo presentó, diversos grupos locales y pueblos indígenas cuestionaron su viabilidad para impulsar la economía de la región y señalaron que causaría daños a la flora y fauna de las entidades por las que pasaría.

De las etapas de construcción del Tren Maya, el tramo cinco ha estado en controversia debido a que, según grupos locales, su construcción pone en riesgo el equilibrio ecológico de esa zona. El pasado mes de abril, gremios dedicados al turismo y ambientalistas, solicitaron un amparo. El juez Primero de Distrito en Yucatán, Adrián Fernando Novelo Pérez, se los concedió por considerar válidos sus argumentos en los que manifestaron que el trazo original del tramo cinco “se modificó como resultado de una falta de planeación, conocimiento, precaución y estudios relacionados con el suelo kársico que impera en la zona, así como derivado de la falta de estudios de impacto ambiental.”

Los quejosos manifestaron en su solicitud de amparo que se han desmontado más de 40 kilómetros de vegetación selvática baja y mediana en la zona, por los trabajos del Tren Maya. Denunciaron la falta de garantía de la participación pública en asuntos ambientales por el impacto que las obras tendrán en la selva maya, red de ríos, cenotes y el sistema de cuevas subterráneas del caribe mexicano.

En su resolución de amparo el juez Novelo Pérez dictaminó: “Que se suspenda o paralice cualquier acto que tenga como finalidad la continuación de la construcción del tramo cinco sector sur del Proyecto Tren Maya –con trazo de Playa del Carmen a Tulum, Quintana Roo–, de modo que no se permita la ejecución de obras relacionadas con su construcción, infraestructura, remoción o destrucción de la biodiversidad del terreno o cualquier otra actividad que implique su ejecución material”.

A partir de abril se suspendió la construcción. La reacción de López Obrador fue inmediata. En su mañanera manifestó que el amparo para detener la construcción del tramo cinco tiene fines políticos y señaló que el trazo no afecta a ningún cenote ni río subterráneo. “Hay propósitos políticos, no ambientalistas, una campaña en contra del Tren Maya financiada por organismos internacionales y por empresarios mexicanos y están utilizando a pseudoambientalistas”.

Los efectos del amparo fueron anulados noventa días después por el Gobierno federal que, en sesión del Consejo de Seguridad, presidido todas las mañanas por el presidente López Obrador, acordó que el Tren Maya es una obra de seguridad nacional, por lo que se podrían reanudar las obras suspendidas en el tramo cinco.

Interrogado al respecto el encargado de la obra, Samuel May, director de Fonatur, negó que se violara el amparo y comentó que los interesados en que se reinicie son la secretaria de Gobernación y la secretaría de Seguridad Pública.

En su conferencia de prensa mañanera López Obrador descartó que su gobierno haya incurrido en desacato judicial por reiniciar las obras del Tren Maya, pues para hacerlo, dijo, siguió un procedimiento legal establecido. Utilizó la figura de seguridad nacional, “tenemos la facultad para hacerlo”.

“Ya se decidió que es un asunto de seguridad nacional y que no por los intereses de un grupo de corruptos y de pseudoambientalistas vamos a detener una obra que es en beneficio del pueblo y que, además, ya el tiempo que llevaba parada estaba significando un alto costo al presupuesto, que es dinero del pueblo.”

La prioridad de López Obrador es inaugurar el Tren Maya en diciembre de 2023. El tiempo que no se labore en su construcción opera en contra de su voluntad. De diferentes maneras ha dicho que el tren va porque va, no importan las expresiones en contra de los pueblos indígenas afectados, tampoco lo que digan los ambientalistas, mucho menos los organismos internacionales que han expresado sus opiniones sobre el atentado al medio ambiente, o las dudas empresariales sobre su rentabilidad cuando opere.

Otra vez el presidente López Obrador le da “vuelta” a la ley, atormenta a la Constitución. Utiliza como instituciones de confrontación a las secretarias de Gobernación y de Seguridad Pública. Excepcionalmente, no involucró a la Defensa Nacional, aunque es la encargada de la construcción. Para los opositores el mensaje cifrado es que el puño derecho del Estado los “podría” alcanzar.

El significado de este episodio es el de la vigencia del presidencialismo que no se detiene para imponer su voluntad y, en ese proceso, no reconoce la actuación y criterio del Poder Judicial, cuando es adverso para sus intereses y a favor de grupos específicos, a los que confronta con el falaz argumento de que son corruptos, que todo lo que hace es en beneficio del pueblo y en defensa de su dinero. Como si esto le importara.

Que el presidente burle el amparo que defiende los intereses de los ciudadanos, demuestra que todos estamos expuestos al abuso del poder, que nadie esta protegido ante la imposición de su voluntad y que sus límites son extremadamente flexibles. Si él lo dijo, entonces no incurrió en desacato. ¿Usted qué opina?

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