Alves se enreda

CIUDAD DE MÉXICO, enero 24 (EL UNIVERSAL).- Tras pasar el primer fin de semana detenido en la cárcel Brians 2 de Barcelona, Dani Alves busca cambiar su declaración en torno al presunto abuso sexual del que está acusado.

Información surgida en España señala que mientras la mujer que reclamó haber sido agredido ha mantenido firme su versión, en el sentido de que se encontraron en el baño y él la obligó a sostener un acto sexual, el jugador la ha cambiado en dos ocasiones y quiere presentar un nuevo alegato.

El jugador de 39 años dijo al fiscal que la chica entró al bañó y él sólo se quedó parado sin saber qué hacer, después atribuyó la conducta sexual a la víctima, y más tarde aseguró que fue ella quien se le echó encima mientras él hacía sus necesidades y le practicó una felación.

Antes había dicho que se encontró con la mujer en el baño y que hizo una necesidad fisiológica pese a que la mujer estaba ahí pero que no hubo mayor intercambio ni relación.

Entre las evidencias entregadas a la fiscalía están los videos del club en el que ocurrieron los hechos, donde consta el tiempo que duró en el baño con la mujer, alrededor de 15 minutos.

Alves ha sido exhibido por mentir en sus declaraciones ante el juez. Por ejemplo, dijo que en su último equipo, Pumas, no percibía el sueldo al que jugadores de su nivel están acostumbrados y que recibía unos 30 mil dólares al mes (600 mil pesos), pero en la información oficial consta que recibía 300 mil dólares (alrededor de seis millones de pesos).

NUEVA ESTRATEGIA De acuerdo con información del diario El País la mujer afectada se negó a aceptar una indemnización, pues dejó muy claro que busca que Alves pague con cárcel su falta. La prisión preventiva sin derecho a fianza impuesta por la juez daría plena validación a la acusación de la joven, que antes de poder presentar su denuncia formal el 2 de enero, se sometió a exámenes médicos el mismo día de la agresión y lo reportó de inmediato con el personal de la discoteca de lujo Sutton que a su vez dieron parte a la policía de Cataluña.

Su hermano Ney reveló para el programa ibérico Fiesta haber pactado un encuentro entre el futbolista y el jurista Andrés Marhuenda Martínez para crear una nueva estrategia que lo ponga en libertad lo antes posible.

Alves enfrenta una sentencia que lo podría mantener en prisión de cuatro a doce años, a menos que su víctima aceptara una indemnización.