El alma endemoniada que apunta a ser estrella

Édgar Luna Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 4 (EL UNIVERSAL).- Llegó a las fuerzas básicas del Pachuca y en cuanto lo vieron lo primero que hicieron fue ponerle el apodo que lo ha hecho famoso: "Chucky". Después se dieron cuenta que se llama Hirving Lozano. Hirving, "Chucky", hacía sufrir a todos desde que pisó suelo hidalguense.

En la cancha, su velocidad y agilidad eran endemoniadas; fuera de ella, mostraba que su humor no era el mejor en cuestiones de disciplina, en cuestiones de escuela: "No es que fuera malo, era rebelde", decían sus profesores. Y quizá esa rebeldía lo hizo ser lo que es hoy; la auténtica esperanza del futbol mexicano en de Qatar 2022.

Desde que pisó la cancha como profesional, Lozano mostró que era un jugador con alma, con futbol y con gol. Sólo estuvo cinco minutos en la cancha, en el juego entre el Pachuca y el América, y había vuelto loca a la defensa azulcrema, y ya les hizo un gol.

Carrera meteórica, como lo son sus pies. Debutó en 2014 como profesional, en 2016 ya era seleccionado nacional, en 2017 se había ido a Europa, al PSV Eindhoven y en 2018 era todo un mundialista. La consagración llegó en el debut del Tricolor en Rusia: El 17 de junio, en el juego contra Alemania, recibió un servicio de Javier Hernández, para recortar a los gigantes alemanes y vencer con un fuerte disparo al portero Manuel Neuer.

En 2019 fue fichado por el Nápoli de Italia, donde ha vivido sus altas y sus bajas, igual que con la Selección Mexicana, donde ha sido objeto de entradas verdaderamente agresivas de parte de los defensa rivales. Pero ahí sigue "El Chucky", constante, persistente, necio, rebelde, lo que lo ha llevado hasta donde está.

Perfil

La capacidad del atacante le permite ser seguido en toda Europa.

Edad: 27 años.

Club: Nápoli.

Posición: Delantero.

Juegos con el Tri: 59.