All Blacks - Pumas, por el Rugby Championship: el equipo argentino vuelve a Hamilton, que los marcó en 1997 y donde Ian Foster busca el aliento local

·4  min de lectura
El abrazo entre el neozelandés Sam Whitelock y Pablo Matera, el sábado pasado
El abrazo entre el neozelandés Sam Whitelock y Pablo Matera, el sábado pasado - Créditos: @Getty Images

El 28 de junio de 1997, una helada noche en Hamilton marcaba el final de la gira más adversa en la historia de los Pumas. Era la primera vez que el Rugby Park, la casa del seleccionado provincial de Waikato, albergaba un partido internacional nocturno. Fue, también, el inicio de una nueva era para el rugby argentino. Apenas dos años después de que ese deporte se abrazara el profesionalismo con el voto en contra desde la Argentina, que optó por seguir atada al amateurismo (y se mantuvo así hasta 2009), las diferencias no tardaron en tomar relieve. Luego de esa derrota por 62-10, sumada a la de siete días antes en Wellington por 93-8, la UAR accedió a tener un grupo de jugadores semiprofesionales que comenzó a entrenarse de manera diferenciada a como lo hacían en sus clubes para achicar la brecha respecto de los países centrales.

Veinticinco años más tarde, los Pumas vuelven a cerrar una serie en el Rugby Park, hoy denominado Waikato Stadium. Será su sexta vez y van en busca de su primera victoria allí, ahora con más confianza que nunca. Desde el inicio del ciclo de Micheal Cheika, ganaron una serie en la Argentina por primera vez en 15 años, lograron la victoria más abultada ante un equipo del Tier 1 y derrotaron por primera vez a los All Blacks en Nueva Zelanda. Y los locales están en crisis al atravesar el peor momento de su historia reciente, con tres derrotas consecutivas en casa por primera vez y con el entrenador Ian Foster y el capitán Sam Cane cuestionados.

Michael Cheika e Ian Foster (der.), otra vez cara a cara en Nueva Zelanda, una semana después del triunfo histórico de los Pumas
Michael Cheika e Ian Foster (der.), otra vez cara a cara en Nueva Zelanda, una semana después del triunfo histórico de los Pumas - Créditos: @Martin Hunter

El sábado pasado, el clima en el Orangetheory Stadium jugó a favor de los argentinos. En Christchurch, la sede de los Crusaders, nadie oculta su preferencia por su entrenador Scott Robertson como reemplazante de Foster. Esta vez, Foster tendrá el aliciente de jugar en su casa.

Oriundo de Putāruru, en la región de Waikato, Foster ostenta el récord de más partidos jugados para ese seleccionado provincial, con 148. En la galería de leyendas que adorna los pasillos del estadio está su foto con la camiseta roja, amarilla y negra con la 10 en la espalda. Fue entrenador de los Waikato Chiefs entre 2004 y 2011 (cayó en la final de 2009 ante Bulls) y luego pasó a ser asistente de Steve Hansen en el seleccionado, a quien sucedió tras el Mundial 2019. Pese a que la victoria en Johannesburgo le valió la confianza de la dirigencia, dos derrotas ante los Pumas podrían significar el fin anticipado, algo inusual para los All Blacks. La caída en Christchurch fue la sexta en los últimos ocho partidos, algo que sólo había ocurrido dos veces en la historia de los All Blacks: entre 1928 y 1930 (todos ante Sudáfrica, Australia y British Lions), y en 1949, cuando perdieron seis consecutivos y estuvieron siete sin ganar (empataron el séptimo ante British Lions).

Germán Llanes intentando controlar a Craig Dowd
Germán Llanes intentando controlar a Craig Dowd, en aquel duelo de 1997

Las críticas arrecian desde todos los flancos en Nueva Zelanda, tanto para Foster como para el capitán Cane, que también disfruta de un esperado regreso a casa, ya que es jugador de los Chiefs. “Fozzie” le dicen algunos cínicamente, en alusión al personaje de los Muppets. “Foster’s imposters” (impostores de Foster, aunque en castellano no tiene la misma gracia) es uno de los apodos que les pusieron a los All Blacks. Un chiste gráfico en un diario local muestra un puma grandote con la celeste y blanca comiéndose a un kiwi (un ave típica de Nueva Zelanda que no tiene alas) con camiseta negra y exclamando: “Sabor algo sobrevalorado, todavía estoy desarrollando el gusto por él”.

Después de aquella primera presentación en Waikato Stadium en 1997, los Pumas volvieron a jugar dos años más tarde. Fue derrota por 30-12 ante el seleccionado de Waikato. Los últimos tres partidos allí fueron Test Matches ante los All Blacks: derrotas por 41-7 en 2004, 28-13 en 2013 y 57-22 en 2017, estas últimas dos por el Rugby Championship.

Jeff Wilson, con la pelota, ante la marca de Facundo Soler
Jeff Wilson, con la pelota, ante la marca de Facundo Soler, en el partido que los All Blacks vencieron por 62-10 a los Pumas

Otras presentaciones de los Pumas en la región de Waikato: victoria por 32-12 ante Bay of Plenty en 2979; triunfo por 9-4 a King Country en 1989 en Taupo; derrota por 43-24 ante NZ Maorí en Rotorua en 2001. Además, los Jaguares les ganaron a los Chiefs el único partido que jugaron como visitantes, 23-19 en 2018 en Rotorua.

Cambiaron muchas cosas desde aquella humillante derrota de 1997. Entonces, al menos, representó una mejora respecto del primer Test. Repetir ese pequeño logro este sábado equivaldría a una hazaña.