All Blacks - los Pumas: la historia de David Kidwell, el asesor de Michael Cheika que tiene un mural a la vuelta del estadio donde Argentina busca dar un impacto

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El entrenador de Los Pumas, Michael Cheika, junto a David Kidwell, su asistente maorí
El entrenador de Los Pumas, Michael Cheika, junto a David Kidwell, su asistente maorí - Créditos: @PABLO GASPARINI

La cena en una concurrida parrilla de la Avenida Sarmiento, en el centro de Mendoza, se interrumpe por la llegada de un visitante pintoresco. Alto, morrudo, piel morena, rasgos aborígenes. Faltan unas pocas horas para el duelo de los Pumas con los Wallabies y el trabajo arrecia, pero en la nueva dosificación de energías que dispuso Michael Cheika, cuando se trabaja se trabaja y cuando no, se descansa. No extraña entonces ver a David Kidwell, el flamante entrenador de defensa de la selección disfrutar de las virtudes del asado y el vino argentinos.

Su impronta en el equipo empieza a percibirse de a poco, a medida que transcurren los partidos y la defensa Puma se consolida. Este sábado enfrentará el mayor desafío que haya tenido en este comienzo de ciclo, tanto en términos deportivos como sentimentales. El poderío ofensivo de los All Blacks representa la mayor amenaza para cualquier defensa. Sobre todo, porque se enfrentará a su propio país, en la ciudad donde nació, en la cancha donde se lució como jugador y como entrenador de Rugby League.

“El sábado voy a ser argentino”, advierte Kidwell en una entrevista con el sitio stuff.co.nz. “Estoy orgulloso de mi herencia, pero esto es trabajo, y a muchos entrenadores les toca dirigir en contra de su propio país. Soy kiwi, maorí de corazón, y ahí es donde mi corazón siempre va a estar. Pero el sábado a la noche voy a ser argentino”.

Kidwell regresa luego de cinco años al Orangetheory Stadium de Christchurch, sede del duelo entre All Blacks y los Pumas por la fecha 3 del Rugby Championship 2022 (19.45 hora local, 4.45 de la madrugada argentina). Con capacidad para 13.000 espectadores y estructura tubular, originalmente era utilizado para la práctica del rugby league. Sin embargo, luego del terremoto que devastó la ciudad en 2011 y dejó inutilizable el gran Lancaster Park para siempre, comenzó a destinarse también como sede de rugby de 15 en la capital de este deporte, casa de los Crusaders. Allí jugaron los Pumas en el Rugby Championship 2015 y los Jaguares en la final del Super Rugby 2019.

Está enclavado en Addington, un barrio de clase media que no tiene ningún atractivo especial y desentona un poco con el carácter de gran zona residencial que reviste Christchurch, incluso el área céntrica. Excepto por un detalle llamativo: un gran mural con la cara de Kidwell a la vuelta del estadio. Lo pintó el artista callejero Mr G (Graham Hoete), luego de que Kidwell dirigiera allí al seleccionado neocelandés de rugby league en el Mundial de 2017. Fue la última vez que estuvo en ese estadio. Los Pumas, bromea Cheika, llegan cinco minutos tarde a todos los entrenamientos porque Kidwell los hace pasar frente al mural.

Un salto de fe para “ser campeón del mundo”

Kidwell (45 años) contó a LA NACION que de chico jugaba tanto rugby de 15 como rugby league. Representó a Suburbs, Linwood High School y hasta integró el seleccionado M16 de Canterbury. Pero optó por el segundo por la posibilidad que ofrecía de vivir del mismo, ya que el rugby union todavía era amateur. Jugó varios años en los Hornby Panther de Christchurch hasta que en 1997 pasó a la poderosa NRL australiana. Vivía cómodamente en Sydney como entrenador de Parramatta Eels cuando recibió un llamado inesperado de su vecino Michael Cheika. Aunque vivían a pocas cuadras, no se conocían.

“Le comenté a un amigo en común que había trabajado con Jamie Joseph en el seleccionado japonés antes del mundial y había quedado encantado”, relata Kidwell. “Me dijo que a Cheika le podía interesar y al día siguiente me llamó y tomamos un café. El resto es historia”, dice. Kidwell dudó al principio, porque estaba a mitad de temporada, pero Cheika le dijo: “Te necesitamos ahora, apuntamos al Mundial”. Lo convenció. “Decidí dar un salto de fe. Era una oportunidad que podría no volver a repetirse nunca”, dijo Kidwell. Sorprendió en la primera conferencia de prensa que dio a medios argentinos. “Vengo a ser campeón del mundo”, sentenció sin que le temblara la mano ni un poquito. “Con Cheika tenemos la misma mentalidad”, reafirma ahora.

La defensa es una de las banderas del rugby argentino y uno de los pilares que Michael Cheika apuntó sobre los que reconstruir el equipo de los Pumas. En la serie ante Escocia se vieron algunas deficiencias en esa materia, sobre todo en los últimos metros de la cancha. En los dos partidos ante Australia por el Rugby Championship, sobre todo en el segundo, hubo una mejoría notable.

David Kidwell, en su época de jugador
David Kidwell, en su época de jugador - Créditos: @ ADRIAN DENNIS AFP

“El tackle en el rugby league es distinto al del rugby de 15. En el primero se tacklea más arriba, en el segundo se trata de bajar al portador de la pelota para favorecer la pesca”, explica Kidwell. “Pero en los dos deportes el énfasis está puesto en enlentecer el ruck”. De hecho, en su primer partido como asesor de Ledesma, ante los All Blacks en 2020, Michael Cheika inculcó destrezas del tackle del rugby league: mantener al rival arriba para que no se pueda formar el ruck. Una de las claves en la primera victoria en la historia de los Pumas ante los hombres de negro. El sábado, buscarán repetir con un kiwi en su propia cabina. Pocos conocen ese estadio como David Kidwell.