Aldosivi - Boca, como en la Bombonera: miles de hinchas “neutrales” coparon el Minella y lo vistieron de azul y oro

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¿La Bombonera? No. Miles de fanáticos de Boca acudieron como "neutrales" al partido contra Aldosivi en el estadio José María Minella
Marcos Brindicci

MAR DEL PLATA. ¿Por dónde habrán quedado tantos camperones y buzos, puro azul y amarillo, que a primera hora de la mañana abundaban en la costa, entre caminatas al sol desde la rambla hasta Playa Grande? Porque la pasión por Boca se coló y se adueñó de la popular y parte de la descubierta Norte del José María Minella, disfrazada bajo el eufemismo de “neutrales” y con “plateas generales” en mano, pero los colores del visitante debían quedarse fuera del estadio mundialista.

Pero lo que no llevaron a la vista, como se preveía, lo ingresaron cada uno a su manera. Por ejemplo, con globos, fáciles de esconder en cualquier bolsillo y bien a la vista cuando lucieron inflados, intrusos y destacados. Y alguna que otra casaca también. Una imagen de la Bombonera mudada a esta templada noche de fútbol marplatense.

Entonces como en viejos tiempos, esos que el fútbol argentino extraña hace tanto, los dos equipos tuvieron a sus seguidores en la cancha. Eso sí: a costa de una ley vigente que prohíbe visitantes y aquí pisoteada, como los escalones de las populares que volvieron estar ocupados al mismo tiempo, con varios miles detrás de un arco y otro.

“Soy de Boooooca, soy de Booooca”, se escuchó ya con la noche instalada, con el grupo de hinchas consolidados, mezclados también con incómodos seguidores de Aldosivi que debieron reacomodarse hacia los laterales en busca, al menos, de distancia. Algo que se había advertido temprano, cuando sacaban entradas y sabían que no habría sectores que dividieran parcialidades. Porque no debía haberlas.

Si hasta hubo duelo de hinchadas, de tribuna a tribuna. En la del tablero electrónico, los “neutrales”. En la cabecera Sur, “La Pesada” y demás grupos fuertes del club marplatense, que con instrumentos musicales y ellos sí a puro verde y amarillo intentaron marcar presencia a puro grito.

No se permitirá el ingreso de ningún simpatizante que porte otra camiseta que no sea la de Aldosivi”, habían advertido durante el fin de semana desde la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide), al tanto de boleterías abiertas para que cualquiera compre un ticket y del gran interés que existía por estar esta noche en el Mundialista y no necesariamente para alentar al local.

“Tuvimos que llamar de emergencia a un amigo de acá para que nos viniera a guardar las camisetas porque en los controles no nos iban a dejar pasar”, contaron Martín y Jeremías Méndez, que vinieron desde Buenos Aires en tren solo para ver a su “Boquita”, como ellos mismos le dicen. “Estaban pesados los milicos”, dijeron sobre las requisas en inmediaciones del Parque Municipal de los Deportes.

Almendra celebra su gol, el primera de Boca en Mar del Plata
Twitter @BocaJrsOficial


Almendra celebra su gol, el primera de Boca en Mar del Plata (Twitter @BocaJrsOficial/)

El público visitante está prohibido desde 2013 en los estadios de fútbol de Argentina, mucho antes de las restricciones que impuso esta última pandemia de coronavirus. Pero acá conviven los simpatizantes del rival de turno de Aldosivi, cantando por su Boca y hasta por el director técnico del equipo que tienen enfrente. “Paleeerrrmo, Paleeerrmo”, se escucha mucho más fuerte desde donde la “neutralidad” debería aflorar.

La institución del puerto local vio cómo durante los últimos días la boletería se activaba. Por un lado en la boca abierta para habilitar tickets para sus socios, que con cuota al día se aseguraban el pase para ubicarse en la Popular Sur y la Descubierta Sur, inmediata a esa cabecera donde está el tablero electrónico, sector que al atardecer ya se teñía de verde y amarillo. Otros casi 8000 boletos se dispusieron para “neutrales”, para un máximo de 12000 asistentes en total, límite fijado por aforo para este escenario.

“Me voy a ubicar en el medio porque en la familia somos todos de Boca, pero sobre todo de Aldosivi, porque nos criamos en el puerto”, asegura Facundo, que irá como durante todo el torneo para seguir al club marplatense. “Esta vez con el corazón partido”, aseguró a La Nación, camino a la tribuna.

Ellos también: los fans de Aldosivi despliegan sus banderas antes del partido contra Boca
Marcos Brindicci


Ellos también: los fans de Aldosivi despliegan sus banderas antes del partido contra Boca (Marcos Brindicci/)

La techada está clausurada hace más de un mes, a partir de un informe técnico que advierte deterioro avanzado en la estructura que sostiene el techo. Hasta tanto se complete el relevamiento solo andan por allí algunos pocos periodistas que transmiten para radios locales y TV habilitada por AFA. Para el resto ni carnets ni pupitres.

El ingreso a la popular se pagó 1200 pesos para este partido y 3000 la descubierta. A pesar del enorme interés que despertó el paso por aquí del equipo que conduce Sebastián Battaglia no se agotaron las entradas. Quedó un remanente que se ofrecía esta mañana, en el predio deportivo de Aldosivi.

“Si alguna persona intenta circular por la zona con atuendos o distintivos de Boca Juniors será considerado una incitación a la violencia por lo que podrán ser detenidos por la autoridad de prevención”, anunciaban desde Aprevide frente al arribo de columnas de hinchas de Boca, que poco a poco se fueron deshaciendo de colores que los identificaran para poder ingresar al estadio sin mayores problemas.

“Sabemos que va a ir mucha gente que es hincha de Boca, tienen la posibilidad de hacerlo en un estadio como el Minella, y Aldosivi pidió el permiso para aprovechar esta circunstancia”, explicó temprano Gustavo Gómez, titular de Aprevide, al programa Goles de Medianoche Radio. “Hay capacidad para gente que no es de Aldosivi y no le vemos un problema de seguridad”, aclaró más allá de la normativa vigente.

¿El partido? En principio quedó al margen. De un lado las necesidades de Aldosivi de sumar por un descenso futuro que se teme. Del otro las de Boca, por acomodarse en zona de Copa Libertadores. Este lunes el resultado del partido quizás sea anecdótico. Quedará en la historia como la noche en la que la pandemia quedó a un costado. Y en la que, después de ocho años y sin permiso, gambeteando normas, locales y visitantes pudieron convivir hora y media en un mismo estadio.

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