Buenos Aires Pádel Máster: microestadio azul, fiebre por las entradas y el último baile de una pareja icónica

Federico Chingotto y Juan Tello conforman la pareja más apreciada del circuito; no son los mejores, pero se han mantenido entre los ocho primeros del mundo en los últimos ocho años y se separan tras el Buenos Aires Pádel Máster.
Federico Chingotto y Juan Tello conforman la pareja más apreciada del circuito; no son los mejores, pero se han mantenido entre los ocho primeros del mundo en los últimos ocho años y se separan tras el Buenos Aires Pádel Máster.

No es la exposición del campo ni la Feria Internacional del Libro. No se pasean toros campeones si autores célebres. Pero está muy difícil encontrar una butaca vacía. Después de pasear por Acapulco y Miami, por Copenhague y Madrid; después de visitar Viena y Toulouse, Ámsterdam y Estocolmo, acaba de llegar desde Malmö, en Suecia, el World Padel Tour (WPT) a una de sus sedes más esperadas, icónicas e importantes: Buenos Aires, en La Rural.

Esperada porque nueve de los 20 mejores jugadores del circuito mundial masculino son argentinos. Icónica porque al ser la única fecha en el país (el año que viene se sumará La Rioja), nadie –jugadores, público– está dispuesto a perdérsela. Importante, porque dentro de la jerarquía de torneos de WPT la fecha de Buenos Aires es un Máster. Hay apenas cuatro por año y son los torneos que más puntos entregan al campeón (1700), incluso más que el Máster de fin de año (similar al de tenis, con las 8 mejores parejas) y que el resto de los certámenes, los Open (1000 puntos al campeón) y los Challenger (204 unidades, excluyentes de las primeras 12 parejas). Importante, icónico y esperado, el Master de Buenos Aires no se hace esperar más porque ya está en marcha y se definirá este domingo.

El crecimiento del pádel se hace sentir en las reservas de turnos, en cómo se vivió el Mundial hace dos semanas, en que la Argentina se consagró campeón en Dubái y en el público en La Rural. Ya en los octavos de final del jueves el estadio principal tenía dos mil personas alentado, que hacían contrapunto con los festejos que se escapaban de la cancha 2. El microestadio que se instaló para los partidos más importantes se tiñó de azul, no sólo en el césped sintético, sino también en las luces que vestían el espectáculo e incluso en el detalle de la tira de led que bordaba lo más alto de toda la caja vidriada.

La cancha secundaria, mucho más simple en su estructura, ofrece una cercanía al juego que impresiona. Permite apreciar la explosividad de los golpes, y los cambios de ritmo para pasar de un misil que saca la pelota de la cancha a un toque sutil cerca de la red. También, por ejemplo, la capacidad de recuperación de pelotas imposibles para un amateur, que es asombrosa en el pádel actual. Y además, la cantidad que pelotas que se logra regresar del exterior de la caja vidriada de 20 metros por 10 para continuar el juego. Muchas veces atacando desde fuera hacia adentro y generando puntos espectaculares, que se esparcirán por las redes sociales y pantallas a la que llega internet.

El retiro de una pareja querida

Federico Chingotto, nacido en Olavarría, y Juan Tello, de Cruz del Eje, son una de las parejas más apreciadas del circuito. No han sido los más ganadores, pero se han mantenido entre las ocho mejores del mundo en los últimos ocho años.

En el circuito los cambios de parejas son habituales. Algunos jugadores no cumplen un año juntos y buscan nuevos compañeros. Incluso hay casos de dúos de primer nivel que han durado un solo torneo. Que las parejas lleven tres o cuatro años es llamativo. Por eso Fede Chingotto y Gato Tello son una excepción. El primero, jugando en el lado derecho (posición que se conoce como “derecha”), ha cumplido el papel de defender y darle solidez al juego, aumentando el número de peloteos. El segundo intentaba cortar jugadas definiendo el punto. Más chico y movedizo Chingotto, más alto y flexible Tello, tienen físicos propicios para sus funciones. Cálidos y tranquilos, se ganaron el cariño del público, y muchos querían verlos juntos varios años más. Pero éste es su último campeonato.

Anunciaron su separación hace más de un mes, e incluso participaron en torneos conformando otras parejas. Pero decidieron despedirse juntos en la icónica Buenos Aires. El último baile para una dupla que se arriesga a un cambio para pelear por los dos primeros puestos del ranking, la cima que aún no han tocado.

Mientras a pocas cuadras se desarrolla el Campeonato Argentino Abierto Argentino de polo, como un mundial en su deporte, en La Rural las pelotas amarillas de 6,5 centímetros de diámetro rebotan enfurecidas entre cuatro paredes de blíndex en el Buenos Aires Padel Master, otro gran certamen internacional. Y culminará este domingo con un campeón.