Agenda saturada para el Tricolor

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Édgar Luna Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, junio 22 (EL UNIVERSAL).- No es un año normal para el futbol en el planeta.

El calendario del Mundial en Qatar, que se jugará en noviembre y diciembre, provoca que los torneos en el segundo semestre del año se aprieten, y mucho

México no es la excepción. Los jugadores que aspiran a una Copa del Mundo, podrían disputar —del 1 de julio al 16 de noviembre— hasta 30 partidos, un promedio de uno cada cuatro días.

"Se debe cuidar al futbolista. Este calendario está muy condensado, todos deben actuar con inteligencia y tranquilidad", menciona el preparador físico Daniel Ipata.

Con más de 20 años de experiencia en Liga MX, Sudamérica y Mundiales, el uruguayo considera que es momento de que los equipos y los futbolistas "tengan mucho cuidado".

En México, un futbolista podría jugar 17 partidos de fase regular, siete de Liguilla (incluido el repechaje), tres de Selección Nacional (preparación), uno de Estrellas, y dos en la gira final del Tricolor rumbo a Qatar.

Treinta juegos en 140 días.

Para Ipata, esto no es alarmante: "Hubo tiempo de preparación. Lo complicado viene en el torneo", porque jugar cada cuatro días "no es lo más recomendable. Ahí es donde tienen que entrar tres puntos clave: Entrenamientos de prevención, acelerar los procesos de recuperación, y las rotaciones".

Lo que será determinante para que no lleguen agotados.

* RECOMENDACIONES

Entrenamientos de prevención. Dosificar las cargas de trabajo para cada jugador, con el objetivo de que no sean exigidos al máximo siempre.

Procesos de recuperación. Lo ideal es acelerarlos, para que retomen la actividad lo antes posible. Eso sí, sin caer en peligrosas precipitaciones.

Rotaciones. Ofrecerle cierto descanso a todos.

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