Adolfo Cambiaso y lo que siente sobre Poroto, el adolescente llamado a romper récords: “No sé si va a repetirse esta oportunidad”

Primera vez que Poroto Cambiaso sostiene un trofeo de Triple Corona en un podio; a su derecha, su papá, Adolfo, que cumplió otro anhelo en su trayectoria deportiva, y en los extremos, David Stirling y Juan Martín Nero: La Dolfina es el campeón del Abierto de Hurlingham.
Primera vez que Poroto Cambiaso sostiene un trofeo de Triple Corona en un podio; a su derecha, su papá, Adolfo, que cumplió otro anhelo en su trayectoria deportiva, y en los extremos, David Stirling y Juan Martín Nero: La Dolfina es el campeón del Abierto de Hurlingham. - Créditos: @LA NACION/Hernan Zenteno

Hay ocho manos que alzan la copa con honor; cuatro rostros radiantes de felicidad y orgullo; un equipo bañado de gloria. Hay una vieja postal que aparece desafiando los tiempos modernos del polo argentino. Hay una sana costumbre de festejar que experimenta nuevas sensaciones. Es La Dolfina otra vez campeón del Abierto de Hurlingham. Son Adolfo Cambiaso, Pelón Stirling y Juan Martín Nero nuevamente en lo más alto del podio; es Poroto Cambiaso saboreando las mieles del primer éxito en la Triple Corona junto a su papá. Es un capítulo nuevo de una historia que aún no tiene final.

Para muchos, esa foto de celebración que se dio a un costado la cancha Lewis Lacey, de Hurlingham Club, puede resultar extraña para un equipo que domina el polo argentino en este siglo. Pero esa euforia estuvo en consonancia con la emotividad de los ocho chukkers y el desenlace final 13 a 12 sobre La Irenita, que cortó una serie de cuatro torneos de Triple Corona sin salir campeón. Sin dudas, para Adolfito y compañía terminó siendo una fehaciente muestra de principios y renacer pensando en el Argentino Abierto, de Palermo. “Más allá de cómo se jugó, se ganó. No puedo pedirle más al deporte. Cumplí mi sueño gracias a un montón de gente que desde hace año me banca. La frutillita de todo esto sería ganar Palermo. Y en este equipo me tengo mucha fe”, lanzó Adolfo Cambiaso (h.), feliz.

La 14ª conquista de Hurlingham es más que especial para Adolfo Cambiaso: a compartir la cancha con un hijo en la elite del polo mundial, se agrega la gloria del triunfo conjunto.
La 14ª conquista de Hurlingham es más que especial para Adolfo Cambiaso: a compartir la cancha con un hijo en la elite del polo mundial, se agrega la gloria del triunfo conjunto. - Créditos: @LA NACION/Hernan Zenteno

Feliz por haber levantado The Ayrshire Cup en el podio junto a su homónimo 30 años menor. “No me quedan tantos años para jugar con Poroto. No sé si va a repetirse esta oportunidad”, valoró el número 1, que a pesar de sus tres décadas de experiencia en la Triple Corona asigna la camiseta 3, la del jugador pensante, armador, al adolescente del cuarteto. A quien trata como a cualquier otro cuando la bocha está en juego. “En la cancha, para mí es un jugador más. En la cancha no es mi hijo”, advirtió quien no tiene empacho en hacerle a Poroto un reproche de viva voz por una mala decisión o una desconcentración.

Los dos cascos "argentinos" en fila no simbolizan que los Cambiaso se comporten como padre e hijo en la cancha; allí son solamente compañeros, según Adolfito.
Los dos cascos "argentinos" en fila no simbolizan que los Cambiaso se comporten como padre e hijo en la cancha; allí son solamente compañeros, según Adolfito. - Créditos: @LA NACION/Hernan Zenteno

La final salió más discutida y entrecortada que lo pensado. Muchas infracciones, muchas protestas, poca continuidad. Pero lo que sí estaba previsto mayoritariamente era que el campeón fuera el conjunto de Cañuelas. “Es una satisfacción enorme volver a La Dolfina y ganar un torneo después de un año y medio sin festejar títulos de Triple Corona. Si bien la cancha no ayudó a que se jugara buen polo y salió un partido enredado, con muchas faltas, fue atractivo hasta el final y terminamos festejando. Sirve para llegar bien a Palermo”, analizó Juan Martín Nero, en medio de abrazos y gritos de aliento.

Lo dicho por el back de La Dolfina apunta directamente a ratificar en la Catedral el crecimiento que partido a partido va adquiriendo el cuarteto y el rol de cada uno. “Hoy nos tocó ganar a nosotros, pero hay cuatro equipos muy parejos en condiciones de ganar Palermo. Nosotros tenemos que seguir mejorando y asentando nuestro juego”, agregó, quien fue elegido el mejor jugador de la final.

Más allá de los nombres, más allá de los cambios, la mística permanece intacta en el conjunto de La Dolfina. Nada parece resentir la voracidad ganadora con que nació en el 2000 y que comenzó a cosechar éxitos. Por más que los años pasen y los cuerpos se gasten cabalgando, por más que surjan nuevos rivales con talentos precoces. La Dolfina sabe reinventarse. Antes con la juventud de Adolfito Cambiaso, el ímpetu de Pelón Stirling y el incipiente temple de Juanma Nero; ahora con la jerarquía probada de ellos tres, con 22 títulos de Triple Corona sobre el lomo, y la desfachatez de Poroto.

Dos integrantes de la familia están en la cancha, pero hay más afuera: María Vázquez disfruta en los palenques los éxitos de su marido y su hijo.
Dos integrantes de la familia están en la cancha, pero hay más afuera: María Vázquez disfruta en los palenques los éxitos de su marido y su hijo. - Créditos: @LA NACION/Hernan Zenteno

Es increíble poder jugar con papá y los otros dos monstruos, Pelón y Juanma, y ganar mi primer torneo de Triple Corona. Después de ver tantos años a mi viejo ganar, esto es un sueño muy lindo”, reconoció Poroto, de 16 años.

En ese festejo enloquecido con olor a renacimiento que se desató en el palenque de La Dolfina y tuvo su corolario en el podio, también apareció la tranquilidad de Milo Fernández Araujo, el director técnico exitoso que busca pulir y transformar al nuevo cuarteto. “Ganamos, pero no me voy conforme. Las malas condiciones de la cancha no permitieron que se vea un partido vistoso y bien jugado”, expresó Milo, que cuando se lo consultó sobre el techo de esta formación se permitió reflexionar que “si siguen jugando con esta mentalidad, no será descabellado pensar que puedan ganar Palermo. Pero todo está muy parejo”.

Compacto de la final de Hurlingham

Allí mismo, entre la alegría y la emoción, tampoco se cansó de mostrar su orgullo Martina De Estrada, la mamá de Adolfito y abuela de Poroto. “Es una alegría enorme ver campeones a mi hijo a y mi nieto en el mismo equipo. Lo disfruto mucho verlo jugar y ganar”, contó al mismo tiempo que reveló lo mucho que anhela ver al joven Cambiaso compartir equipo en Palermo con sus también nietos Barto y Camilo Castagnola. “Me gustaría ver a los tres nietos ganando el trofeo de Palermo”, enunció emocionada, mientras abrazaba y felicitaba a Poroto por su primera conquista en la elite argentina y otro exitoso capítulo en la historia ganadora de La Dolfina.

Síntesis de La Dolfina 13 vs. La Irenita 12

  • La Dolfina: Adolfo Cambiaso (h.), 10; David Stirling, 10; Adolfo Cambiaso (n.), 9, y Juan Martín Nero, 10. Total: 39.

  • La Irenita: Juan Britos, 9; Francisco Elizalde, 9; Pablo Mac Donough, 10, y Juan Martín Zubía, 8. Total: 36.

  • Progresión: La Dolfina, 2-1, 6-1, 6-2, 7-6, 8-6, 12-7, 12-9 y 13-12.

  • Goleadores de La Dolfina: Cambiaso (h.), 1; Stirling, 2; Cambiaso (n.), 8 (6 de penal), y Nero, 2. De La Irenita: Britos, 2 (ambos de penal); Elizalde, 2; Mac Donough, 1, y Zubía, 7 (4 de penal y 1 de lateral).

  • Jueces: Martín Pascual y Gonzalo López Vargas. Árbitro: José Ignacio Araya.

  • Cancha: Nº 1 de Hurlingham.