Abierto de Palermo: qué sintieron los chicos de Chapaleufú tras el batacazo contra La Natividad

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La euforia de Julián De Lusarreta se magnifica en la pantalla; tampoco Juan Martín Zavaleta parece creer la victoria de Chapaleufú contra La Natividad en el Campeonato Argentino Abierto.
LA NACION/Sergio Llamera

La historia de Chapaleufú es muy rica como para resumirla en unas pocas líneas. Porque el legado es inmenso y el presente le opone su contrapeso. La prueba es que este sábado, sobre el final de la segunda jornada del Campeonato Argentino Abierto, hubo una explosión de euforia y emoción en los palenques más cercanos al tablero. Una nueva versión de Chapaleufú hizo valer el peso de esa camiseta y consiguió una victoria por 17-16 sobre La Natividad que se recordará por mucho tiempo. Y que quizás sea la plataforma de lanzamiento para gloriosos capítulos.

Nadie lo imaginaba, ni siquiera los propios polistas, pero a medida que los chukkers iban pasando, su juego crecía y se mantenía la paridad frente a uno de los favoritos el reciente campeón del Abierto de Hurlingham. Lo improbable tomaba cada vez más forma a medida que un debutante en el Abierto Palermo, Rufino Bensadón, iba engrosando sus estadísticas. Dicho más coloquialmente: estaba rompiéndola.

Amigos y adversarios: Bartolomé Castagnola (h.) y Rufino Bensadón, de 20 y 19 años y ex campeones, juntos, del torneo Intercolegial; el de Chapaleufú le gana la posición al de La Natividad.
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Amigos y adversarios: Bartolomé Castagnola (h.) y Rufino Bensadón, de 20 y 19 años y ex campeones, juntos, del torneo Intercolegial; el de Chapaleufú le gana la posición al de La Natividad. (LA NACION/Sergio Llamera/)

Lo conseguido por Bensadón, Juan Martín Zavaleta (h.), Julián De Lusarreta y otro debutante, Felipe Dabas, hizo recordar a aquel debut en Palermo de los mellizos Horacio (h.) y Gonzalo Heguy (junto a su padre y a su tío Alberto Pedro) ante Santa Ana, que era el último campeón del Abierto y que formaba con Gastón Dorignac, Héctor Merlos, Guillermo Gracida y Francisco Dorignac. Aquella tarde tampoco nadie imaginaba esa victoria, y mucho menos el holgado 19-13 final. Prueba de ello fue la declaración post partido del recordado Franky Dorignac: “¡Estos chicos son tremendos! No se puede creer. Nos mataron a goles”.

Esta vez, en la Catedral reinó la paridad, y ella insinuó que algo extraordinario podía pasar. El cierre, con un penal de 60 yardas de Bensadón para el gol de oro, fue apoteótico. Sólo una lluvia repentina habría aportado más espectacularidad al momento histórico también por otra característica: era la primera victoria de un equipo proveniente de la clasificación en su debut en la cancha 1 del Campo Argentino de Polo.

Heterodoxa postura de Felipe Dabas ante Pablo Pieres, que de figura en la final del Abierto de Hurlingham pasó a ser sorprendido por los chicos de Chapaleufú.
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Heterodoxa postura de Felipe Dabas ante Pablo Pieres, que de figura en la final del Abierto de Hurlingham pasó a ser sorprendido por los chicos de Chapaleufú. (LA NACION/Sergio Llamera/)

Los abrazos, las fotos, la incredulidad y la alegría fueron parte del paisaje en los palenques de la lado del tablero. Bensadón, con 19 años, recibió la mayoría de las felicitaciones. “Fue el debut soñado. Lo encaramos con toda la fe del mundo, para jugar bien al polo”, fue lo primero que expresó para LA NACION. “Fue dándose. Tratamos de jugar lo más simple posible y se dieron jugadas en que hice goles, pero fue todo gracias al equipo”, agregó el autor de nada menos que 15 goles de los 17 de Chapaleufú. Marcó 45,4% del total de goles del partido. Bensadón fue casi un equipo en sí mismo.

Hasta el sexto parcial, que el equipo de los hermanos Bartolomé (h.) y Camilo Castagnola, Pablo Pieres e Ignatius Du Plessis terminó liderando por 13-12, el comentario en la tribuna principal era sobre el gran desempeño de Chapaleufú. Aun parecía poco factible el triunfo, pero en el césped había una total determinación para ir por él. “Cuando nos hacían un gol, nosotros hacíamos otro. Nos metíamos en partido todo el tiempo y nos dimos cuenta de que podíamos pelear hasta el final”, explicó Bensadón, el gran protagonista que definió bien cada situación creada por sus compañeros. Incluido el penal largo para concretar la hazaña.

Rufino Bensadón hizo casi tantos goles en su estreno absoluto en el Abierto de Palermo, 15, como años de edad tiene, 19; quedó a un tanto de la marca que Adolfo Cambiaso estableció en 1992, a los 17.
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Rufino Bensadón hizo casi tantos goles en su estreno absoluto en el Abierto de Palermo, 15, como años de edad tiene, 19; quedó a un tanto de la marca que Adolfo Cambiaso estableció en 1992, a los 17. (LA NACION/Sergio Llamera/)

“Significa un montón para mí. La verdad es que no teníamos en mente ganar este partido. Apuntábamos a ganarles a equipos de handicap como el nuestro. Es una alegría enorme”, contó quien lució el 1 en números romanos, tan característico de las camisetas del célebre equipo pampeano. “Traerlo de nuevo a Palermo y ganar el primer partido significa un montón para la gente de Intendente Alvear”, aludió a la ciudad del club. “Chapaleufú ganó un montón de abiertos y por eso siempre atrae mucha gente a Palermo”, valoró Bensadón.

Salieron todas, brillaron todos, se emocionaron todos. “Un triunfo que ni nosotros esperábamos, pero nos encontramos con el último chukker empatado y a ellos no les salían las cosas. Y peleamos. Está bueno jugar por Chapaleufú y darles pelea a los equipos grandes”, celebró Felipe Dabas, el otro debutante, que tiene 18 años y pasó por La Martona y La Natividad. Para él fue especial por demás.

Otra acción, en este caso, defensiva, de Dabas ante Polito Pieres; con 29 goles de handicap, Chapaleufú derrotó a La Natividad, de 36.
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Otra acción, en este caso, defensiva, de Dabas ante Polito Pieres; con 29 goles de handicap, Chapaleufú derrotó a La Natividad, de 36. (LA NACION/Sergio Llamera/)

Julián De Lusarreta, un trabajador incansable, desató su emoción: “Increíble. Ganarle al reciente campeón de Hurlingham es una cosa de locos. Venir de la clasificación y hacer un partido como el de hoy es una cosa de locos. La verdad es que no puedo creerlo”. El número 3, que había vestido esta camiseta hacía unos años junto a tres Heguy (Bautista, Eduardo y Alberto –h.–), lo vivió como un titulo: “Por lejos, para los cuatro es el mejor partido de nuestras vidas”, dimensionó.

Julián De Lusarreta supera a Ignatius Du Plessis y Camilo Castagnola; el número 3, formado en el club pampeano, jugó hace unos años con próceres de Chapaleufú: Eduardo, Alberto (h.) y Bautista Heguy.
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Julián De Lusarreta supera a Ignatius Du Plessis y Camilo Castagnola; el número 3, formado en el club pampeano, jugó hace unos años con próceres de Chapaleufú: Eduardo, Alberto (h.) y Bautista Heguy. (LA NACION/Sergio Llamera/)

Chapaleufú tiene una historia inagotable. Y, ahora, un nuevo capítulo glorioso por escribir. Y emocionar.

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