Abierto de Palermo: qué tiene el “incómodo” Pilar y cuáles son las virtudes de Poroto Cambiaso a sus 15 años

·6  min de lectura
El caballo a rienda corta, la mirada en la bocha y más allá, el cuerpo inclinado; Adolfo Cambiaso (n.) tiene semejanzas con su padre en la monta, aunque a sus 15 años ya lo supera en estatura.
Rodrigo Néspolo

Mejorar. De un lado y de otro, los que ganaron y los que perdieron. Los que dejaron una imagen prometedora y los que se fueron del predio de la Asociación Argentina de Polo en Pilar con la preocupación bajo el brazo, repitieron una y otra veces el verbo como si de un mantra se tratase.

“Siempre hay que trabajar para mejorar. No me preguntes exactamente en qué cosas porque no lo sé, pero seguro que se puede mejorar”, decía para LA NACION Adolfo “Poroto” Cambiaso, el niño prodigio del polo argentino, minutos después de marcar 9 goles en el 17 a 10 con que La Dolfina-Brava despachó su choque con Chapaleufú.

“Entramos mal al partido y nunca encontramos el juego. Para nosotros mejorar sería alcanzar un equilibrio. Ni tan bueno como la vez pasada ni tan malo como hoy”, reflexionaba Rufino Bensadón en los palenques de Chapaleufú. Quien por ahora es el máximo goleador del Campeonato Argentino Abierto (lleva 21 tantos en dos presentaciones) mascaba la bronca de una jornada que no había sido la imaginada.

La ideal tarde del miércoles, con espléndido sol pero sin calor agobiante, no logró disimular la extrañeza de celebrar un Abierto de Palermo fuera de las canchas de Libertador y Dorrego. Le costó al medio millar de personas que se acomodaron sobre las estrechas (y algo incómodas) gradas del predio de Pilar aceptar que aquello que veían era el campeonato de polo más importante del mundo. Es cierto que el predio de la AAP entrega esa sensación de campo que tanto gusta al universo polístico y también que permite una mayor cercanía a las canchas y a los protagonistas, pero le falta el entorno, ese aspecto de reunión social y hasta de lugar para ver y dejarse ver que ofrece la sede de la Avenida del Libertador.

El público dispuso de tribunas no del todo cómodas en Pilar; muchos espectadores prefirieron sentarse sobre el césped para mirar el partido entre La Dolfina-Brava y Chapaleufú y corridas como ésta, de Poroto Cambiaso y Felipe Dabas.
Rodrigo Néspolo


El público dispuso de tribunas no del todo cómodas en Pilar; muchos espectadores prefirieron sentarse sobre el césped para mirar el partido entre La Dolfina-Brava y Chapaleufú y corridas como ésta, de Poroto Cambiaso y Felipe Dabas. (Rodrigo Néspolo/)

Aun así hubo espacio para el disfrute, sobre todo para quienes fueron acudiendo a medida que avanzaba la jornada para presenciar el duelo de adolescentes ente Poroto y Rufino, un enfrentamiento que, más allá de haber tenido un ganador claro, ofreció detalles para el aplauso desde los dos lados.

El menor de los Cambiaso había hecho historia con su debut antes de cumplir los 16 años de edad la semana pasada, y el delantero de Chapaleufú, de 19, había escrito la suya con sus 15 goles en el estreno ante La Natividad. Esta vez, la crónica tuvo sólo el color blanco de la indumentaria de La Dolfina-Brava.

A veces, la primera bocha señala el destino de una tarde. Guillermo Terrera, de excelente desempeño, había abierto el marcador a los pocos segundos de partido cuando Poroto entró en acción: recibió en la cercanía de los mimbres y aun con poco ángulo puso el 2-0. Lo que siguió, sin llegar a ser una exhibición inmaculada –su juego fue de mayor a menor y reaparecería sólo en el período final–, mostró una vez más que el polo argentino puede estar ante la aparición de un jugador de época.

No es común toparse con un chico de tan corta edad que golpee con semejante firmeza, que conduzca la bocha pegada al taco con tanta habilidad, que posea la visión panorámica suficiente para filtrar pases perfectos hacia sus compañeros y una lectura de juego que le permita estar ubicado en el lugar justo para cortar los ataques del rival. Si se le suma el desparpajo, la capacidad de sacrificio para entrar en el cuerpo a cuerpo y una puntería notable en los penales, es lógico que la mayoría de sus participaciones acabe levantando murmullos en las gradas, más allá de que insista que queda mucho por mejorar.

Su actuación no alcanzó la perfección, porque tuvo altibajos en la segunda mitad del encuentro, pero alcanzó para la segunda victoria de La Dolfina-Brava en el certamen. Fue compacto y eficaz el equipo de Cañuelas y los dos triunfos le otorgan el derecho a soñar con un puesto en la virtual semifinal (la definición de la zona B).

Rufino Bensadón debió lidiar con una buena tarde del defensor Alejo Taranco y no tuvo el nivel extraordinario de su estreno absoluto en el Argentino Abierto, cuando anotó 15 goles para un sorprendente triunfo de Chapaleufú sobre La Natividad.
Rodrigo Néspolo


Rufino Bensadón debió lidiar con una buena tarde del defensor Alejo Taranco y no tuvo el nivel extraordinario de su estreno absoluto en el Argentino Abierto, cuando anotó 15 goles para un sorprendente triunfo de Chapaleufú sobre La Natividad. (Rodrigo Néspolo/)

Enfrente, Rufino terminó su faena con 6 goles (3 de penal y 1 de córner), pero nadie mejor que él sabe que no tuvo su mejor jornada. “Eso es lo de menos. No me gustó cómo jugamos hoy”, sostenía sin vueltas el prometedor delantero de Chapaleufú. Esta vez, la concentración de Tomás Panelo y Alejo Taranco, muchas veces ayudados por el propio Cambiaso, completó una tarea defensiva que obstaculizó la gran mayoría de los intentos de Bensadón y del resto del conjunto pampeano, que estuvo 1-5 en el segundo chukker y pese a su empeño nunca logró recortar diferencias y discutir el resultado.

“Hoy no importa perder. Hay que cuidar los caballos”, se le escuchó decir a un integrante de la nutrida hinchada de Chapaleufú. “No pensamos en nada de eso. Queremos jugar bien y ganar”, replicó el número 1 de los rojos en los palenques.

Así está el Abierto 2021, con chicos que no se achican, que no le tienen miedo a nada. Con grandes que ya saben que no pueden descuidarse un minuto si frente a ellos cabalgan, taquean y anotan pibes como Poroto Cambiaso y Rufino Bensadón.

Rufino Bensadón, de 19 años, y Adolfo "Poroto" Cambiaso, de 15, dos diamantes por pulir en el polo argentino.
Rodrigo Néspolo


Rufino Bensadón, de 19 años, y Adolfo "Poroto" Cambiaso, de 15, dos diamantes por pulir en el polo argentino. (Rodrigo Néspolo/)

Síntesis de La Dolfina-Brava 17 vs. Chapaleufú 10

  • La Dolfina-Brava: Guillermo Terrera, 9; Adolfo Cambiaso (n.), 8; Tomás Panelo, 6, y Alejo Taranco, 8. Total: 31.

  • Chapaleufú: Rufino Bensadón, 7; Juan Martín Zavaleta, 8; Julián De Lusarreta, 7, y Felipe Dabas, 7. Total: 29.

  • Progresión: La Dolfina-Brava, 2-0, 5-1, 7-2, 8-4, 11-5, 11-7, 13-8 y 17-10.

  • Goleadores de La Dolfina-Brava: Terrera, 6; Cambiaso, 9 (5 de penal y 1 de córner); Panelo, 1, y Taranco, 1. De Chapaleufú: Bensadón, 6 (3 de penal y 1 de córner); De Lusarreta, 1, y Dabas, 3 (1 de penal).

  • Incidencias: en el 8º chukker fue amonestado Dabas.

  • Jueces: Gastón Lucero y Gonzalo López Vargas. Árbitro: José Ignacio Araya.

  • Cancha: número 1 del predio Alfredo Lalor (AAP), Pilar.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.