Cerca de los 41 años, este pelotero cubano se resiste a retirarse de manera oficial

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JORGE EBRO

En unos meses cumplirá 41 años, pero Alexei Ramírez no habla de retiro. Al menos de manera oficial esa palabra no aparece en su vocabulario y el veterano se mantiene con las velas en alto en espera de que llegue alguna oportunidad de jugar al béisbol, que es lo que mejor sabe hacer en la vida.

De manera oficial, el infielder de Pinar del Río no pisa un terreno desde que vistiera en agosto del 2018 el uniforme de los Diablos Rojos de México, pero él acude todos los días a los entrenamientos por si aparece algo, porque eso de estar en el banco de la vida no le gusta para nada.

“La vida de retirado es difícil, porque uno estaba acostumbrado a estar jugando’‘, reveló Ramírez durante el Juego de las Estrellas Cubanas en Miami. Fíjate que todavía no he anunciado mi retiro. Me mantengo en forma, entrenando y jugando, esperando que llegue algo’‘.

Con nueve temporadas en Grandes Ligas con los Medias Blancas, los Padres y los Rays, el cubano conquistó dos Bates de Plata, fue elegido al Juego de las Estrellas del 2014 y terminó segundo en la votación para el Novato del Año en el 2008, solo superado por Evan Longoria.

A lo largo de siete temporadas en Cuba, Ramírez jugó la mayoría del tiempo como campocorto y jardinero para Pinar del Río y para .335 de por vida en Series Nacionales En la temporada 2006-2007 fue el líder de cuadrangulares con 20 con y finalizó con promedio de .338.

“Nunca tengo cerradas las puertas a alguna oportunidad’‘, agregó Ramírez, quien se ganó la reputación de trabajador duro y jugador de equipo. “Vamos a ver qué sucede y como te digo, me siento muy bien. Los fanáticos siempre me han dado su apoyo. Me gusta verlos a todos’‘.

Firmado por los Medias Blancas de Chicago en el 2008 por $4.75 millones, a Ramírez se le reconocía por ser el caballo de batalla del contingente cubano en Grandes Ligas y en ninguna de sus primeras ocho temporadas jugó menos de 136 partidos.

De alguna manera, Ramífez fue el que abrió las compuertas para algunos de sus compatriotas que hoy son parte de la organización como José Abreu, Yoan Moncada, Luis Robert Moirán y Yasmany Grandal, entre otros.

En algún momento fue el pelotero cubano con mayor contrato en Grandes Ligas, pero su humildad y ética de trabajo le tiene asegurado, con o sin retiro, un espacio en la historia.

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