1.000 dólares por ridiculizar a Erdogan: la polémica campaña de un periódico sueco

Burlarse de Recep Tayip Erdogan, presidente turco desde hace casi una década, tiene precio en Suecia. Son 1.000 euros (1.062 dólares) para aquellos que hagan los mejores dibujos satíricos sobre su persona. Es la tentadora oferta que acaba de publicar un medio humorístico del país nórdico, Flamman. Como telón de fondo, las tensiones que en los últimos tiempos han enfrentado a ambos países.

Este particular ofrecimiento, que acaba el 20 de enero, es un llamamiento de esta publicación sueca para protestar contra el régimen turco. Además del dinero, las viñetas más destacadas aparecerán publicadas.

Un medio sueco paga 1.000 euros por ridiculizar a Erdogan. (Photo by ADEM ALTAN/AFP via Getty Images)
Un medio sueco paga 1.000 euros por ridiculizar a Erdogan. (Photo by ADEM ALTAN/AFP via Getty Images)

Pero, ¿cómo se ha llegado al punto de que un medio de comunicación lance un concurso que tiene como principal objetivo atacar directamente a la principal figura política de otro país? Como siempre, en este tipo de situaciones, hay una historia detrás que explica cómo se ha llegado hasta este punto.

Desde la invasión rusa de Ucrania, tanto Suecia como Finlandia han mostrado interés en unirse a la OTAN, sin embargo, Turquía está bloqueando esta posibilidad, ya que acusa a ambas naciones de proteger a los combatientes turcos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán. Cabe recordar que para Ankara el PKK está considerado como terrorista, así como para la UE y para Estados Unidos.

Los tres países firmaron un acuerdo en la última cumbre de la OTAN celebrada en Madrid en el que los nórdicos se comprometían a levantar el embargo de armas a Turquía y a modificar sus leyes antiterroristas. Pero mientras el Gobierno sueco cede y se acerca a la nación otomana, hay sectores en su sociedad que no están a favor de llegar a acuerdos con un régimen que en los últimos años es cada vez más férreo y menos respetuoso con los derechos humanos.

Amnistía Internacional señala que su sistema judicial tiene graves deficiencias y que cualquier disidencia al Gobierno (por parte de periodistas, políticos, activistas...) es duramente reprimida. Ha habido denuncias graves de malos tratos y tortura y está socavada la libertad de reunión.

Un escenario que no ha pasado desapercibido en Suecia, un país que siempre ha sido un gran defensor de la democracia y las libertades. En este clima, ha habido varios sucesos recientes que, sin duda, están afectando al acercamiento entre ambos países.

Artículo del medio sueco con el concurso sobre ridiculizar a Erdogan. (Flamman).
Artículo del medio sueco con el concurso sobre ridiculizar a Erdogan. (Flamman).

Tal y como señala Flamman, el asesinato en París de tres kurdos ha mostrado el clima de inseguridad que vive este pueblo en el conjunto de Europa, con la persecución permanente por parte de Turquía. Pero no ha sido el único momento de fricción.

Una protesta en las calles de Estocolmo en la que se representaba a Erdogan colgado hizo que el presidente del Parlamento turco cancelara la visita de su homólogo sueco.

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El último capítulo de esta historia es que Ankara exige a Suecia y Finlandia la deportación de "130 terroristas" para dar luz verde a su ingreso en la OTAN. Una circunstancia inadmisible para el medio sueco, que no puede ser más claro en su valoración:

"Suecia debería cancelar inmediatamente la entrada en la OTAN, que estuvo mal encaminada desde el principio. Un proceso que se suponía iba a aumentar nuestra seguridad, por el contrario, nos ha puesto en el regazo de un autócrata hambriento de poder que quiere dictar la legislación sueca".

Es por ese motivo por el que han iniciado el concurso satírico. Una medida que a buen seguro no va a ayudar en las relaciones entre ambos países.

No es la primera vez

Erdogan no es la primera vez que se tiene que enfrentar a un concurso satírico. Ya en 2016, el medio británico Spectator, lanzó un concurso de poesía ofensiva contra el presidente turco, dotado de un premio de 1.000 libras (1.240 dólares). Ganó Boris Johnson, que algunos años después se convertiría en primer ministro británico, con una composición en la que Erdogan tenía relaciones sexuales con una cabra.

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