A 10 años del crimen de Nacho Flores, el exfutbolista es revalorizado gracias a La Volpe

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Desde el sexenio de Felipe Calderón, pasando por el de Enrique Peña Nieto, hasta el actual con Andrés Manuel López Obrador, las balas se convirtieron en pan de todos los días para los mexicanos. Ráfagas de plomo han impuesto miedo y han arrebatado vidas sin distingo a lo largo del país; el gatillo de pistolas o metralletas no tiene códigos, se jala por igual para matar a criminales que a civiles inocentes. Entre esas víctimas, los ídolos del futbol. Uno de ellos fue Ignacio Flores Ocaranza, leyenda del Cruz Azul.

En agosto de 2011, su crimen sacudió al periodismo deportivo, por no decir que a la prensa en general, así como a la opinión pública. Primero conmocionó por tratarse de un asesinato perpetrado a punta de bala. Después se procesó con cierto morbo por la cantidad de informaciones que se dieron a conocer respecto a la cantidad de proyectiles que recibió. Posteriormente fue desmenuzado con un toque de amarillismo debido a las distintas versiones que se manejaron sobre las posibles causas del homicidio. Sin embargo, todavía en 2021, el crimen no ha sido esclarecido.

A lo más importante del suceso, el hombre en sí, el tiempo le dio su justo valor. Llegó a través de esa triste pero comprobada máxima de la vida que dice lo siguiente: “nadie valora lo que tiene hasta que lo ve perdido”. En este caso, el legado de Ignacio Flores Ocaranza fuera de su entorno familiar, es decir, su aporte futbolístico.

Y eso tuvo que llegar con alguien que sabe de su oficio, Ricardo La Volpe. Podrá o no gustar su estilo como entrenador, caerá bien o mal como individuo, pero es innegable su compendio de conocimientos en la materia. Fue precisamente al inicio de la pandemia, en 2020, cuando ‘el Bigotón’ compartió su once ideal del futbol mexicano, donde incluyó a ‘Nacho’ Flores.

La Volpe definió su defensa soñada con Rafael Márquez y Claudio Suárez como centrales, Ramón Ramírez como lateral izquierdo y Flores como lateral derecho. Esa formación inquietó especialmente a aquellos aficionados que no tenían ni la más mínima idea acerca del dueño del costado diestro en la historia de nuestra liga.

El exjugador de Cruz Azul se distinguió, entre muchas cosas, por poseer una técnica depurada, adelantada para su época. Gracias a esa virtud pudo desempeñarse también como volante y extremo. No obstante, en su posición de origen, trascendió como lateral dotando de gran relevancia a una zona del campo donde se creaba el juego ofensivo. La Máquina logró cuatro títulos de liga en los setenta con Flores como pieza fundamental del ataque y el toque.

Otra cualidad que poseía era su condición física. Podrá no ser llamativo para muchos, pero se mantuvo en activo desde 1973 a 1990, casi dos décadas en una posición que demanda desgaste por los recorridos constantes para atacar y defender. Y siempre con la camiseta celeste.

Esos detalles fueron apreciados por La Volpe, quien en su faceta de entrenador experimentado, guardando distancia temporal del asesinato para no ser percibido como un oportunista, rescató del anonimato y el olvido la trascendencia de Ignacio Flores como futbolista. Para aficionados de la vieja guardia, no hay duda, ‘el Bigotón’ tiene razón: ‘Nacho’ fue un lateral derecho fuera de serie.

Ahora que se cumplen 10 años de su asesinato, una manera de acercarse a Flores es mediante la búsqueda de videos para ver cómo jugaba o preguntar a los viejos qué recuerdan de ese lateral. En este sentido, fuera de las canchas, sin arrogancia de por medio, La Volpe efectuó un extraordinario movimiento futbolero a favor de ‘Nacho’: colocarlo en la posición histórica que ganó y forjó en vida.

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